Categoría: yo me entiendo

Evoquemos la felicidad…

Hace ya algunos meses, me encontré con este video de un(os) sueco(s). Y honestamente, me cargó la pila increíblemente.

Días después encontré este otro video, y se me salieron algunas lágrimas.

Y es que, en la ya larga trayectoria en la red desde sus inicios, nunca había encontrado un esfuerzo colaborativo como este, en donde fuera tan palpable la forma en que “la buena ondita” se contagia. Desde que vi este clip, me declaré fan de Wintergatan, y después de ver todo su material, bueno, no pude más, a ellos les debo grandes dosis de felicidad, y una admiración como pocas veces la he tenido por alguien. Y miren, que considero que es muy difícil que alguien desarrolle en mi esa admiración.

Cada nota de sus melodías siempre me ha puesto tremendamente feliz, cientos de reproducciones que ya se acumulan en el scrobbler de last.fm, y se antojan para muchas más.

Si después de ver estos dos videos, puedes tan solo sentir un poco de lo que a mi me transmitieron, estarás de acuerdo en que son increíbles.

¿Me acompañas a ser felices?.

Confío en que sea parte del soundtrack de momentos inolvidables.

Pd. Sobra decir que es una muestra de como el trabajo colaborativo no tiene límites si se hace con pasión y “se siente en cada paso”.

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Anoche soñé contigo…

Estábamos sentados en un parque, y de repente llegan un chico y una chica…

-Hola ¿estáis enamorados o algo asi?

-No, me lo tiene prohibido.

“Nuestros amantes”, una de esas pelis iberoamericanas que están hechas cual artesanía, la fotografía, el score, las actuaciones, los planos frescos y amplios… Que me hicieron recordar obras como “El lado oscuro del corazón” o “Tango”, puras dosis de drogas neuronales, ya saben, endorfinas, serotonina, y esos cócteles que nos dejan hechos unos auténticos idiotas disfrutando del viaje.

https://youtu.be/_ZEv_WayKb4

Ficciones corporativas.

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El Tío Charly, me pidió una foto y no pude decirle que no.
No importan las fotos, sino los aprendizajes que te dejan, la humildad es un bien escaso entre tanto poder y riqueza, si puedes inspirar, empatizar, compartir una misión (y visión), ser un líder legítimo, lograr que confíen en tí, y como un plus, que te tengan cariño, eso no se logra maquillando la realidad.
Lo demás, es soberbia y vanidad.
La organización la hacen todos, desde arriba hasta abajo, y cada uno merece respeto de y para la institución. Un líder no necesita que le repitan que todo está bien, necesita ver la realidad (aunque esa realidad no le guste).
El compromiso, donde es clave, en colaborar con la institución para cambiar la realidad, no para maquillarla.

 

Netiquette, quienes lo recordamos, y quienes no lo conocen.

Ayer en el trabajo hablábamos de las buenas prácticas dentro de los espacios de trabajo, particularmente en la comunicación.

Quienes vimos como se iba construyendo Internet, o quienes de alguna manera participamos en ella, recordamos Netiquette, como uno de los primeros esfuerzos por no acabar con lo que en ese momento, prometía ser el mayor esfuerzo colectivo de la humanidad. Hoy somos más realistas, (para bien o para mal, gracias a la democratización y defensa por el acceso a la red, sin distinciones y en libertad).

No es trivial, a veces, nos perdemos en los cambios, en la velocidad de la misma red y olvidamos que seguimos siendo humanos.

Por todos aquellos, que aprendimos, que la vida “digital”, no es otra que nuestra vida real. (aunque hay, quien cree que son dos dimensiones completamente separadas, nada más alejado de la realidad)

Larga vida, a ese, como ya dije, el esfuerzo más importante de la humanidad en los últimos tiempos.

Pd. Pueden conocer el documento base, desde el siguiente LINK

Cambiar, por las razones equivocadas.

¿Que tan inmutables somos?

Esa es otra más de las dualidades del día a día. Por lo general, nos sentimos muy orgullosos de ser siempre nosotros mismos, de creer que somos lo que somos y no vamos a cambiar por nada ni nadie, admitámoslo, nos encanta llenarnos de esa pequeña dosis de soberbia y autoengaño. Otras veces, también nos llenamos la boca diciéndonos que por el contrario, nosotros sabemos adaptarnos y cambiar conforme las situaciones se presenten, porque también nos encanta creernos súper maduros como para alejarnos de nuestros deseos e impulsos básicos, así pasan nuestros días, entre el ir y venir de un extremo a otro, aunque podría apostar a que cada uno tiene su lado favorito.

Como todo humano, te he juzgado por no estar de este lado, aquí, conmigo, apoyándome, en mi favor y no en mi contra, incluso cuando he estado del lado incorrecto, siempre he preferido que estés aquí y no del otro lado, tu y yo sabemos que no soy tan bueno lidiando con conflictos existenciales, porque tiendo a profundizar mucho en ellos, soy, como una estrella que se acerca a un agujero negro, entre más se acerca, más velocidad alcanza lo que la acerca más, y tu, eres mi agujero negro. Entre más me acerco a ti, entre más intento entenderte, más me atrapas, más me llevas a tu horizonte de eventos, de donde nadie ha regresado.

Comienzo a pensar que no tengo remedio ni salvación, que todo está perdido. Que es mejor matar toda esperanza quemando las naves, aunque siempre quede el ¿Y si hubiera…?

Desde que nos conocimos, te consideré una de las pocas curiosidades en mi vida, tu afán de explotar para desatar tu brillo, de fusionar toda tu energía para producir un solo destello… En cambio yo, yo no sé ni quién soy, me gusta creer que soy un observador del universo, sus peligros y milagros.

Esta sensación de haber perdido la curiosidad, de saber lo que pasará (aunque nadie pueda saberlo). Me tiene en un estado en el que no me gusta estar. Y el resto del mundo, tampoco pone de su parte.

Quiero que regrese, la que ya no eres.

¿Cambiar? sí, claro, lo celebraría, si no lo hicieras por las razones equivocadas, para satisfacer a las personas equivocadas.

Un día me dijiste que no querías verte a los 35, preguntándote ¿cómo habría sido si hubieras hecho todo lo que habías querido?, pues bien, cada uno tiene sus miedos y el mío, es haber perdido mi tiempo con las personas equivocadas, porque no somos más que las relaciones que construimos, aunque eso signifique hacerlo sobre las ruinas de las que destruimos.

Todos deberíamos tener una etiqueta que diga “frágil, manéjese con cuidado.”

Nuevos horizontes…

¿Han tenido esa sensación de que no encajan? ¿que algo se les ha perdido en el camino? ¿que no tuvieron la oportunidad de cerrar cierto ciclo? seguro que sí.

Quiero ser muy cauto con este post, y a la vez, quiero atreverme a romper con MI esquema actual, que es un tanto de zona de confort.

Trabajar en Big Blue ha sido una experiencia interesante, muchas veces buena, otras pocas no tanto, pero al final, ha sido un camino lleno de pasión.

Quiero ser cauto en no establecer metas demasiado altas como para no cumplirlas, pero es que, en los últimos meses de la maestría he sentido que hay algo que necesito completar, como esa pieza del rompecabezas que no puedes encontrar, y con lo intolerante que puedo llegar a ser, no puedo dejarlo así, al menos debo intentar llenarlo, porque todo parece estar más integrado a medida que avanzo en este camino.

He decidido buscar estudiar una nueva licenciatura. Ya sabemos que la vida siempre resulta ser irónica, y ésta vez puede ser la oportunidad para poder recorrer una ramificación de mi línea de tiempo, esa, en la que era aceptado en la UNAM para cursar la ingeniería en sistemas, y que en el 2004 estuvo a 11 aciertos de volverse realidad. No prometo que será el próximo año, aún tengo que ordenar cosas en mi vida y planear a largo plazo, pero quizá en dos años más.

Después de todo, si bien es cierto que el destino importa, también lo es el viaje que hagas para llegar a él. Y, si todo sale bien, podría consolidar varios objetivos compatibles.

Quiero ser cauto, pero pienso que éste es uno de esos momentos que, sin pensarlo, han cambiado el rumbo de lo que soy ahora.

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Solo tenemos una vida, hagamos que valga la pena.

nomás poquito…

Durante mi época de la licenciatura, siempre pensé que los fulanitos que se metían a cuanta cosa podían al mismo tiempo, como clases de creatividad, prácticas y chingadera y media más, definitivamente no tenían ni idea de lo que querían hacer. Hoy por supuesto, no es que haya cambiado totalmente de opinión, sino que desarrollé ciertos matices.

Sobra decir que mi personalidad tiene uno de esos rasgos que no me gustan, ser desesperado, sobre todo cuando las cosas están por llegar a su final, ¿por qué? no lo sé, o al menos no conscientemente. Siempre he sido así, apagar el horno de microondas 10 segundos antes de que termine, cambiarle a la tele antes de que terminen los últimos minutos del programa en turno, acelerar los pasos en los últimos 10 segundos de cada minuto entero, hacer sprints al último minuto, debo confesar que son mis dosis de adrenalina. Y creo que ya no puedo hacer mucho por eso, porque uno se vuelve adicto a “salvar el día”, a “lograrlo”, (si a eso le sumas trabajar en una corporación a la que le encanta hacer todo al último minuto), pues… uno encuentra lo que se parece a uno, no por que el universo te lo ponga en el camino, sino porque tu psique toma las decisiones basado en la receta que te ha permitido sobrevivir hasta el día de hoy.

Lo que pasa, es que en los últimos meses he notado que ciertas capacidades intelectuales ya no son tan eficientes como antes, pero no es porque esté envejeciendo, sino que son varios factores, cada vez creo que hago cosas más complejas, y el volumen de las no complejas sigue subiendo, hay miles de cosas que quisiera encontrar como automatizar (y para muchas lo he logrado), pero pensar, pensar es de esas actividades que no puedes delegar, que no puedes automatizar, que tienes que procesar (y con cada día que pasa, procesar mejor, es decir, más rápido, pero con análisis de implicaciones mucho completos, como por ejemplo, a quienes afectas, cómo los afectas, cuándo los afectas, etc). Sí, ya sé, lo más fácil es decir “deja de pensar tanto las cosas”, pero, en el fondo, procesar mentalmente mi realidad como lo he hecho, me ha dado múltiples satisfacciones. Aquí es donde entra el dilema, seguir haciendo las cosas tal y como te han dado resultado para incrementar tu nivel de éxitos, o hacerlas diferentes y poner en riesgo ese nivel de éxitos para todas tus relaciones cognitivas y humanas que tienes con el mundo.

Ya le queda poco tiempo a la maestría y heme aquí, repitiendo los últimos días de la licenciatura (al menos anímicamente), la ansiedad por cerrar un ciclo para comenzar otro, no detenerte, seguir consumiendo experiencias, felicidades, conocimientos, relaciones.

Estoy harto, pero nomás poquito…

Lo peor, es que como ya dije antes, acabo de entrar en la fase en la que mejor resuelvo las situaciones (por experiencia histórica), en la fase final. No puedo evitar querer ver todo el panorama.