“The Circle”

De vez en cuando, tenemos películas como esta en la que revivimos nuestros miedos sobre el uso y el abuso de la tecnología.

La preocupación por la privacidad, las regulaciones y su protección ha ido en aumento, al igual que las batallas entre las compañías que creen que los datos, (todo tipo, para ser más exactos Big Data) deben ser indexados sin ninguna restricción en pro de un bien superior. Los argumentos que usan no son ilógicos y de hecho si se analizan, son bastante convincentes, indexar y tener acceso a TODA la información existente en el mundo (no sólo la que producimos los humanos) podría servir para resolver problemas actuales y futuros, incrementar la calidad de vida, hacer un mejor uso de los recursos del planeta, en fin, el límite es la imaginación. Y precisamente estos argumentos están empujando muy fuerte cabildeos para tener el camino libre hacia un mundo sin fronteras, en donde la información esté disponible para cualquiera.

Este es el argumento de “The Circle”, una película que viene a intentar al menos, hacernos reflexionar sobre si debemos seguir en la línea del progreso con el acelerador a fondo y con el fin justificando los medios, o si por el contrario, debemos replantearnos ese progreso, para el que quizá aún no estamos preparados socialmente.

En la película podemos encontrar referencias bastante fuertes a algunas empresas como Google e IBM, que en la actualidad están compitiendo por esos datos y las legislaciones globales y locales, vamos, que ya sabíamos que la misión de Google era precisamente, indexar todo el conocimiento humano, esa misión que hace más de dos décadas, nos parecía un chiste, hoy se está materializando gracias al poder tecnológico de procesamiento, almacenamiento y conectividad. Y que decir de IBM, que desde que derrotó a Kasparov, preocupó a más de uno, por la posibilidad de que su inteligencia artificial pudiera suponer un riesgo real. Ahora tenemos a más actores, como Facebook, o Amazon, entre otros, que gracias al poder tecnológico han amasado un poder económico y político importante, estas empresas, por fin han entendido que si quieren expandir sus límites, la sociedad puede ser un obstáculo, por lo que hay que moldearla para esos fines, por las buenas, o por las malas.

Es un hecho que somos fácilmente influenciables por el futuro, sin embargo, no estaría demás regresar a ciertas bases, aferrarnos a algunos comportamientos y valores sociales que precisamente nos han traído a lo que hoy somos, cooperación, humildad, confianza, privacidad, justicia, entre muchos más.

Cierro con decir, que la tecnología como cualquier creación del hombre, no tiene una característica positiva o negativa en sí misma, sino que, es el uso que hacemos de ella, lo que determina su capacidad para ayudarnos o perjudicarnos.

Después de ver la película (que tampoco es la mejor que se haya hecho),  puede que quede una sensación de paranoia que desaparecerá en algunos minutos u horas, lo que sí es un hecho es que en la realidad, no nos estamos preparando para tener un debate (más pronto que tarde), de alto nivel sobre las implicaciones REALES (que no virtuales, o imaginarias) que tendremos en los años por venir, pensar que dejamos en el pasado los grandes dilemas éticos, morales y filosóficos, es ingenuo, pronto, nos daremos cuenta, que PENSAR, es la única actividad humana que no podemos, ni debemos delegar, y que es una responsabilidad que todos debemos ejercer.

Y no, la vida no será más fácil.

Las referencias a Google, es por el Google Plex y la forma de trabajo presentada en la película.

Las referencias a IBM, “los viernes de sueños” analítica e Internet de las Cosas.

Entre otras más.

nomás poquito…

Durante mi época de la licenciatura, siempre pensé que los fulanitos que se metían a cuanta cosa podían al mismo tiempo, como clases de creatividad, prácticas y chingadera y media más, definitivamente no tenían ni idea de lo que querían hacer. Hoy por supuesto, no es que haya cambiado totalmente de opinión, sino que desarrollé ciertos matices.

Sobra decir que mi personalidad tiene uno de esos rasgos que no me gustan, ser desesperado, sobre todo cuando las cosas están por llegar a su final, ¿por qué? no lo sé, o al menos no conscientemente. Siempre he sido así, apagar el horno de microondas 10 segundos antes de que termine, cambiarle a la tele antes de que terminen los últimos minutos del programa en turno, acelerar los pasos en los últimos 10 segundos de cada minuto entero, hacer sprints al último minuto, debo confesar que son mis dosis de adrenalina. Y creo que ya no puedo hacer mucho por eso, porque uno se vuelve adicto a “salvar el día”, a “lograrlo”, (si a eso le sumas trabajar en una corporación a la que le encanta hacer todo al último minuto), pues… uno encuentra lo que se parece a uno, no por que el universo te lo ponga en el camino, sino porque tu psique toma las decisiones basado en la receta que te ha permitido sobrevivir hasta el día de hoy.

Lo que pasa, es que en los últimos meses he notado que ciertas capacidades intelectuales ya no son tan eficientes como antes, pero no es porque esté envejeciendo, sino que son varios factores, cada vez creo que hago cosas más complejas, y el volumen de las no complejas sigue subiendo, hay miles de cosas que quisiera encontrar como automatizar (y para muchas lo he logrado), pero pensar, pensar es de esas actividades que no puedes delegar, que no puedes automatizar, que tienes que procesar (y con cada día que pasa, procesar mejor, es decir, más rápido, pero con análisis de implicaciones mucho completos, como por ejemplo, a quienes afectas, cómo los afectas, cuándo los afectas, etc). Sí, ya sé, lo más fácil es decir “deja de pensar tanto las cosas”, pero, en el fondo, procesar mentalmente mi realidad como lo he hecho, me ha dado múltiples satisfacciones. Aquí es donde entra el dilema, seguir haciendo las cosas tal y como te han dado resultado para incrementar tu nivel de éxitos, o hacerlas diferentes y poner en riesgo ese nivel de éxitos para todas tus relaciones cognitivas y humanas que tienes con el mundo.

Ya le queda poco tiempo a la maestría y heme aquí, repitiendo los últimos días de la licenciatura (al menos anímicamente), la ansiedad por cerrar un ciclo para comenzar otro, no detenerte, seguir consumiendo experiencias, felicidades, conocimientos, relaciones.

Estoy harto, pero nomás poquito…

Lo peor, es que como ya dije antes, acabo de entrar en la fase en la que mejor resuelvo las situaciones (por experiencia histórica), en la fase final. No puedo evitar querer ver todo el panorama.

Plug & Play

Ya había escrito sobre que el Dr. Medellín, dice que estoy lleno de buenas intenciones, y a pesar de mis reservas, después de hoy, creo que tiene toda la razón, lo que me hace falta es ver las cosas como son, y no como quisiera que fueran, pero ¿qué le hago? si esa visión me ha traído algunos brillantes resultados.

Se acaba el semestre, y el resultado es raro, en realidad, desde que lo conocí, hubo algo en el Dr. Medellín que no me cuadró, creo que esa forma de ver las cosas tan pragmáticamente, que parecía que en cada anécdota relataba alguna experiencia de cualquier oficina, en cualquier empresa, siendo honestos, me identifiqué mucho con su forma de trabajo, porque a pesar de lo que él pueda decir, en el fondo siempre trata de ser justo, incluso cuando la historia le ha enseñado que una injusticia no puede terminar haciendo lo correcto por muy buenas intenciones que tengan (tengamos) todos.

Digo que el resultado es raro, porque no me imaginé aprender esos puntos finos de él, de decir “claro, esto es lo que pasa, y no solo soy yo, no solo es en mi trabajo”, sientes una especie de tranquilidad por no ser el único loco, pero también, sientes desesperanza, porque te das cuenta que no importa el tamaño de la empresa, pequeña, mediana (como su oficina de vinculación) o grande, como Big Blue, en todos lados hay campos de mierda y campos de rosas, y está en ti decidir por cuál de ellos transitar.

Plug & Play, es para los que no sepan (espero que a estas alturas todos lo sepan), es un termino que se introdujo para hacer referencia al Hardware que solo basta conectar a la CPU para que se pueda usar inmediatamente sin necesidad de instalar controladores y reiniciar. Dicho lo anterior, como ya les he compartido en varios posts anteriores las personas estamos conectadas, no puedo concebir el hacer el bien o el mal individualmente, para cualquier cosa que deseemos obtener, siempre necesitaremos de otros. –Recordando las clases de administración de la facultad, “La Administración, es hacer a través de otros”, que ñoño, pero es cierto-.

Para bien o para mal, las personas somos plug & play, lo mismo podemos conectarnos espontáneamente y unirnos a una causa heroica (para nosotros o para otros), que desconectarnos en 2 segundos de los demás y dejarlos completamente solos por un primitivo sentido de supervivencia –aunque de nada te sirva sobrevivir si estás solo-.

Moraleja: Adáptate y lucha por lo que realmente vale la pena, aunque tu sufrimiento y/o felicidad en realidad no le importe a nadie más.

No dejes de construir, pero si has de destruir algo, que sea para construir algo mejor. Tienes el poder, y el talento, solo falta que te lo creas.

infoxicación.

¿Les ha pasado que se sienten fatigados y fastidiados por tanta información?

Lo cierto es que, para mi comienza a ser un fenómeno que de a poco parece salirse de control, ¿cómo lo sé? pues, me he dado cuenta de que cada día que pasa, se incrementan las pestañas de mi navegador tanto en la laptop, la pc de escritorio y en el teléfono (ahí, no bajan de 100 en cola), de información que en algún momento consideré que sería relevante, aunque como todos sabemos, la relevancia está muchas veces determinada por la oportunidad que tiene usarla en un momento u otro, por lo que estoy seguro, la mayoría de esas 100 pestañas, ya han perdido esa relevancia, sin embargo, me cuesta más trabajo hacer lo que hace unos meses me tomaba 10 minutos para descartar.

Por otro lado, también me he visto en la necesidad de depurar algunos contactos de facebook, no, no es personal, solo que la cantidad de información que recibo se ha incrementado considerablemente, no así la calidad, a veces, encuentras la misma información compartida por 4 o 5 personas distintas, lo que se ha vuelto ineficiente (sumado a la porquería de algoritmos de facebook, que ahora ya te muestran lo que se le pega la gana, y no lo que realmente está sucediendo en “tu red social”, twitter también lo ha venido haciendo, pero el efecto es menor a mi parecer, debido a que ahí, no tienes “la obligación” de interactuar… tanto con los demás).

He estado pensando como salirme de esas líneas que por un lado si lo pensamos bien, son tan inútiles como esclavizantes, aunque hasta el momento no he encontrado una solución. ¿Se acuerdan de lo que escribía hace un par de meses sobre Whatsapp y Telegram? pues algo así, no es una regla escrita, pero tal pareciera que estar disponibles 99.9% online, dejó de ser una promesa de niveles de servicio para máquinas, a una obligación para las personas.

Si alguno de ustedes tiene reflexiones al respecto, creo que me encantaría leerlas (en verdad).

Todos nos creemos únicos, pero cuando nos observamos en conjunto, en realidad somos bastante comunes. :/

https://es.wikipedia.org/wiki/Sobrecarga_informativa

La teoría sueca del amor…

The Swedish Theory of Love (2015), forma parte de la gira de documentales Ambulante 2016.

No hay sociedad perfecta.

Documental para reflexionar sobre lo mismo de siempre, no dejarnos llevar por una sola cara de las cosas, Escandinavia es ampliamente envidiada por el resto del mundo por ser una sociedad casi perfecta, un alto nivel de vida, respeto a los derechos humanos y al medio ambiente, y quizá la zona del planeta más “civilizada”, se ponen a contraluz para poder apreciar algunos de los efectos que ese estilo de vida al extremo progresista ha dejado en su población.

Para muchos de nosotros, no preocuparnos por pagar la renta, el auto, los gastos de alimentación y seguridad social sería una verdadera bendición, sin embargo ¿por qué las personas que tienen esto, no son felices? ¿Si el ser humano es un ente social, cuáles son las consecuencias de prescindir de las habilidades que nos permitan socializar en pos de un bien superior?

Recomendado ampliamente, yo lo vi en Cinépolis en una de las dos salas en las que únicamente tenía proyección, mañana sábado 2, estará en Cinépolis Plaza Carso a las 7:20, así que si pueden descolgarse, (sobre todo si les interesan temas como el feminismo, la igualdad social y demás) seguro que no los decepcionará.

RESEÑA

Al comienzo de La teoría sueca del amor, un narrador dice con solemnidad que casi la mitad de los suecos viven solos, un extraordinario detalle embellecido por la revelación de que casi un cuarto de ellos morirá en la soledad. Desde este triste punto de partida, la película arremete contra la visión de Suecia como una tierra utópica de eficiencia, asistencia médica e igualdad para todos. El director Erik Gandini no destruye del todo el idilio, más bien lo astilla y empaña, le deja grietas y fisuras que se esconden a simple vista.

Aunque el pronóstico parece grave, el característico e irreverente humor de Gandini siempre está en la superficie. La película también es visualmente rica: hace un uso ingenioso de la fotografía desde drones. Impregnada con un toque siniestro, su idiosincrática banda sonora pasa fácilmente de los marcial a lo pastoral.

Pero a pesar del rigor y la profundidad de la inquisitiva película de Gandini, quedan preguntas sobre este “sistema súper organizado, eficiente y basado en el trabajo”. ¿Qué debemos pensar de la familia en una sociedad de acérrimos individualistas? ¿Necesitamos de verdad de otros? Gandini se regocija en estos inquietantes e irresolubles problemas, quizás para recordarnos que lo único seguro es que la vida siempre se erizará con cuestiones semejantes.La teoría sueca del amor nos reta a encontrar consuelo en la incertidumbre.

https://player.vimeo.com/video/144493870?color=ffffff&byline=0&portrait=0

The Swedish Theory of Love (2015) – Trailer from FASAD on Vimeo.

Estanques de rutina…

Declaración de principios: Por favor, señor lector, si por alguna extraña razón lleva más de un año de conocerme a través de estos posts o los de las redes sociales en las que participo, y a su juicio sigo en el. mismo mood de hace algunos meses, favor de dirigir sus comentarios sin temor en el formulario que se encuentra en la parte inferior de la página.

¿Por qué hago esta petición?

Bueno, primero que nada, no somos particularmente susceptibles a ser conscientes de cuando caemos en la rutina y muchas veces es difícil tomar esa consciencia por uno mismo, salvo cuando los efectos son demasiado obvios (aunque hay casos en que ni con eso).

Lo siguiente es que como ya en alguna ocasión lo he expresado, creo que esta vida es un camino que hay que ir descubriendo, salir de los trazos clásicos y los rumbos conocidos. Aunque como me está sucediendo en este momento, a veces se vuelva una paradoja, entre vivir tremendamente felices por los momentos (sublimes)  que hemos conseguido, por nuestra cuenta o gracias a las personas que comparten nuestra vida, el otro lado de la paradoja es alejarnos de estos momentos por salir a explorar más los horizontes (con el riesgo de alejarnos de las personas que amamos y que nos aman).

Así pues, es un dilema más que presenta el estar vivo, como el todo dilema, sea cual sea la decisión que tomemos, invariablemente perdemos algo.

La polémica de lo que compartimos o no en redes sociales no es nueva y no se va a detener nunca creo yo, a pesar de eso, uno no puede evitar ser influenciado por su sistema de creencias y la relación que tiene con otras personas aún cuando ya no tengan un actividad constante en nuestra vida.

Es el caso particular, de un par de ex amigas, que desde hace bastante tiempo he detectado, solo publican “los momentos felices” de su vida, fotos de sus hitos sociales, de sus familias, etc, pero siempre siguiendo ese hilo de “el deber ser”, lo que están construyendo y los roles de género que les han sido definidos, cualquiera podría decir que digo esto por envidia, sin embargo, no hay tal, ese argumento está muy alejado de la realidad.

La molestia viene, en el fondo, de que cuando las conocí, fueron importantes en mi vida, y tenía altas expectativas de ellas, (en general, casi siempre tengo altas o muy altas expectativas de las personas que conozco y “pasan” mi filtro para mantener una relación en mi vida), sin embargo, y aunque entiendo que solo son mis expectativas y que ninguna persona está obligada a cumplirlas, que todos somos libres de decidir, sus publicaciones de la vida “perfecta” que están logrando, me causan escozor porque creo que nadie puede tener esa vida perfecta, porque no la hay, hay mejores o peores condiciones de vida, pero no perfectas condiciones. Y solo compartir “lo genial y grandioso” dista mucho de “compartir” quienes “somos” en realidad. Es decir, no somos seres unidimensionales, que solo nos desarrollemos en el ámbito familiar, laboral o espiritual, somos un chingo de personalidades y complejidades que coexisten en paralelo, y para mi en lo personal, es vital conocer que la gente real tiene logros y fracasos que lo hacen él mismo.

Desconfío y rehuyo de quien no muestra esas complejidades, porque a priori creo que solo busca guardar las apariencias y cumplir las expectativas que se esperan de él (o ella), y no busco relacionarme con gente así, quiero personas que puedan reconocer sus errores y fracasos, pero que también estén conscientes de sus logros y fortalezas, quiero personas que disfruten existir, para sí y para otros, no solo personas que interpreten el guión que alguien más escribió para ell@s.

No sé si me di a entender, pero cada que veo “momentos felices perfectos” no puedo evitar cierta reserva.

Sí, la respuesta más natural sería eliminar o bloquear a estas personas a las que hago referencia, pero… son las redes sociales, y a este punto de evolución, tu ya sabes lo complejas y simples que son cuando le metemos el ego.

Síndrome de abstinencia

El síndrome de abstinencia es la unión de reacciones físicas o corporales que ocurren cuando una persona deja de consumir sustancias a las que es adicta.

-Wikipedia

Según la wiki, hay una larga lista de tratamientos de éste síndrome según corresponda a la sustancia que lo provoca, pero no estás incluida.

Así no podemos.

#mequierovolverchango

Yo merezco más, quiero más, necesito más, doy más, exijo más, yo, yo, yo, yo…. y no, no es a huevo.

Este es el pensamiento que nos está dando en la madre. “YO MEREZCO MÁS”

En los tiempos que corren, creo que ese pensamiento ególatra de que merecemos más, es lo que nos tiene inmersos en la profunda infelicidad de la rutina cotidiana, que nos hace machacarnos la cabeza preguntándonos por qué es que no somos tan felices como deberíamos ser, bajo unos estándares que ya están más que obsoletos, y que ni siquiera sirven al más mezquino de los actores, el mercado.

Y es que, refiriéndonos principalmente al punto de buscar una pareja, (y puede aplicar a muchas otras situaciones de la vida, como el trabajo o satisfacciones en general) salimos al mundo buscando lo que nos hace falta, pero esforzándonos tremendamente para no encontrarlo.

Todos conocemos a alguien que quizá está pasando por un momento de “es que no encuentro a la persona que me comprenda, y que sea la adecuada para mi”, y si creen que no, tómense dos minutos más para volver a pensar y l@ encontrarán.

Filias y fobias aparte, y partiendo de hacer un gran ejercicio de autocrítica, si bien a todos nos gustaría encontrar ese amor ideal (literal) que nos “complemente”, lo cierto es que en la realidad, pocas veces sucede, y en esos casos, no es producto de la perfección ni del destino manifiesto de encontrar la felicidad porque lo merecemos por ser tan perfectos, tan geniales, tan superiores. Al menos eso es lo que ingenuamente suponemos, pero como  yo, seguro que ustedes también se habrán topado con alguna situación en la que descubren que ni son tan perfectos, ni tan geniales, ni tan superiores como lo han creído toda su vida, o incluso, como los demás (incluida la familia) se los han hecho creer. No señor@s, la verdad es que cuando las cosas funcionan solo lo hacen porque ambas partes tienen la habilidad para ajustarse a la realidad, para aceptarse y adaptarse a las circunstancias, que incluyen todos los defectos y cualidades. Eso ya lo saben, sólo que nos encanta hacernos medio weyes ¿verdad?

Es por eso, que en ésta ocasión quiero pedirles de la manera más atenta a esas personas que le están gritando al mundo su insatisfacción por no encontrar lo que buscan, que de la manera más atenta y por favor, DEJEN DE chingar, mamar, joder (o inserte el calificativo que más le convenga aquí).

Entiendo, de verdad entiendo la frustración que se siente cuando no encuentras lo que buscas, o al menos cuando crees que no encuentras lo que crees que buscas, porque ni siquiera te has dado el tiempo para definir que es lo que necesitas encontrar, solo buscas por buscar, hasta encontrar algo que te guste, o en este caso, a alguien. Alguien que te haga sentir bien, que no te demande la ardua y tediosa tarea de cambiar para ajustarte a él/ella, y en esto es donde debo alzar la voz, en la única y exclusiva preocupación de que la otra persona SEA lo que tu buscas, y el no preocuparse por SER tú lo que otr@s buscan. ¿Así cuándo? Las matemáticas no nos dan. Mucha demanda y nada de oferta.

Siempre estará el riesgo y la incertidumbre de no encontrar a esa persona que nos complemente “como anillo al dedo”, y si tenemos la suerte o el tino de encontrarla, esta no será una victoria estática, no, requerirá de luchar todos los días para que siga manteniéndose así. Por el contrario, si aún no ha llegado ese momento ni esa persona con la que podamos coincidir, entonces hazte un favor a ti y a los demás, de verdad, deja de quejarte y decirle a todos que a pesar de tus esfuerzos simplemente, no llega. En particular, hoy lo digo porque está cabrón lidiar con alguien así. Un día, aceptas una invitación a un evento al que ni siquiera querías ir, solo porque te abres a la posibilidad de conocer a alguien de otra forma que no sea la acostumbrada, asumes el riesgo y dices “va, exploremos el terreno”, aunque no estabas buscando (ni gritándole al mundo que no encontrabas por ende) nada en particular, fue una serendipia, y eso te llevó a otro movimiento, hacer otra invitación a un evento al que esta vez sí te interesa ir, ¿y qué recibes?, un “hoy no joven, no me gusta esa diezmillonésima parte de lo que es usted”, y lo único que puedes pensar es… ¡no mames!, más, cuando esa persona está en el mood que mencionaba “no encuentro al indicado”. Pero así es la ironía, unos persiguen la liebre sin alcanzarla y otros sin querer la alcanzan.

Al final, también entiendo que cada uno tenga sus filtros, sus gustos y disgustos por los cuales no siempre se establece una relación, desde los aspectos físicos, hasta los psicológicos (y en ellos entramos a terrenos más cabrones), y eso no cambiará, al final, si no te gusto, pues no es a fuerza, si no compartes mis valores, ni a madrazos vas a poder desarrollarlos, porque esa etapa ya fue, y no los tienes, ni los tendrás. Esa es la pluralidad y complejidad del asunto, pero por favor, no le agreguemos esa capa de mentir por convivir, y menos cuando al que le mientes sabe (a diferencia tuya) lo que quiere y no quiere encontrar, decir que “estamos buscando arduamente” cuando en realidad solo estás esperando a que llegue cualquier cosa (o persona) para poder evaluar y elegir entre una o más alternativas (entre más, mejor), evitándote la pena de realmente BUSCAR, que no es otra cosa  más que invertir tiempo (recurso no renovable) y esfuerzo (el dinero, pues sí, pero ese lo gastas igual) en permitirte conocer otros puntos de vista diferentes a los tuyos, de salir de tu área de confort y darle la oportunidad a otros de sorprenderte. Ahora que lo escribo, creo que si a eso le pusiéramos nombre sería: cobardía.

Pero bueno, acá les dejo otro post de Karina, yo coincido con ella en que después de todo, esto no es a huevo! pero allá quien piense que sí. Jodid@.

Que feo ha de ser eso de andar por ahí sin saber…

Pd. No está mal pensar que mereces más, lo malo está en que quizá no lo merezcas.

El de la mala buena suerte…

Hay quien tiene buena suerte
hay quien tiene mala buena suerte
hay quien tiene buena mala suerte
hay quien tiene mala suerte.

Y yo. Que aún no decido a que agrupación afiliarme.

Marcador

Banda de distribución: 3
Kike: 0

Para la posteridad, frustraciones que no me he podido sacudir, por nivel de dificultad.

Autos
Programación
Fotografía.

Y parece que por más que me esfuerce en acabar con ellas, más se aferran en seguir dándome dolores de cabeza.

#quelachingada

Ah, ya decidí darme de baja de Prospectiva, porque resultó ser un caballo de Troya que está drenando mi espíritu y mis buenas vibras gracias a la falta profesionalismo de la titular.

Y este post terminaría de ser un escupitajo a la vida, si no fuera porque decidí ahogar mi rabia en comprar dos libros que espero calmen a la bestia en mi, (y de paso sea menos bestia).

Ah sí, recuerdo que hace mucho me pasaban estas rachas como pago de lo bien que me iba en otras cosas. Ok, me tranquilizaré esperando la recompensa y así.

Fue un mal día.

Heterótrofos sin vida inteligente (o si)…

Siempre he creído que hay que evitar el conflicto, pero no me malinterpreten, no se trata de sordearse de la realidad, sino por el contrario creo que el conflicto se puede reducir (no eliminar, porque su existencia es necesaria) con bastante comunicación…

Conmigo, quienes me conocen,  sabrán que no me gusta pelear y que de verdad hago todo por no llegar a esa situación a tal grado de caer en malas prácticas como el ser un tanto complaciente o permisivo, sin embargo, eso no quiere decir que no pueda decidir y resolver cuando se presenta el conflicto. Nada más alejado de la realidad.

La plática (post función de cine) de hoy, fue acerca de las personas que nos resultan tóxicas en la vida y que, generalmente causan afectaciones considerables en nuestras vidas, solo por el simple hecho de que los dejamos por no parecer bruscos o políticamente incorrectos a la hora de establecer límites. Y sí, siempre se trata de los benditos límites.

Personas que un buen día llegaron a tu vida utilizando un bajo perfil,  generalmente les gusta rodearse de personas con una…  ¿autoestima superior? (si es que podemos usar el término). Personas que uno va dejando que se infiltren como virus, en las pequeñas actividades que tenemos, pequeños tramos de control que les vamos cediendo, solo porque “ellos necesitan más esa autoestima que nosotros.”.

Así es, al final esas personas que parecían inocentes e inofensivas, resultan ser las que más complicaciones generan cuando surgen los conflictos, logran robarte tu energía vital cual plantas heterótrofas, porque en su momento no representaban una amenaza para tu cosmovisión y estilo de vida, hasta que es demasiado tarde, se han colado hasta la cocina imponiendo sus propias condiciones.

Estos organismos heterótrofos suelen vivir muy bien y tienen una capacidad de adaptación realmente excepcional, por lo que deshacerse de ellos resulta demasiado complicado e incluso, a veces los autótrofos ni siquiera se dan cuenta de que están cargando a otro organismo y, en tiempos de crisis pueden verse más afectados llegando al punto de poner en riesgo la propia supervivencia debido a factores poco favorables para sus necesidad, mientras que los heterótrofos solo se limitan a cambiar de huésped para garantizar su continuidad.

La mayoría de las veces pensamos que los autótrofos son criaturas inteligentes y superiores porque no necesitan de nadie más para desarrollarse, pero ya comienzo a preguntarme sobre si lo más inteligente es seguir ese modelo o simplemente ir por la vida siendo un heterótrofo sin otro objetivo que alimentarse de otr@s.

Todo esto para decir que nuestro círculo cercano deberá cambiar, mas tarde que temprano.