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Vikingo y Rampage…

Vikingo:

Comenzó lenta, nos salimos de la sala. Toing!

Rampage, otra película de Dwayne Johnson, en donde lo relevante es ver el como destruyen Chicago en una escala superior a Transformers ja!.

Malas películas este fin de semana.

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Supersimetría

Esta rola siempre me transporta a otros estadios mentales, los invito a que le suban todo el volumen a sus altavoces, cierren los ojos, y piensen en algo que realmente los haga vibrar.

Pfff, juro que hasta se puede llorar de la puritita felicidad con este score. Una peli inolvidable por más de una razón.

Espero encontrarte algún día, en esta o en otra vida. No hay prisa, tenemos toda la eternidad.

Semana de tomar decisiones

Y sí, a veces se juntan todas para estarte esperando sin previo aviso, semana de planear, organizar, dirigir y controlar todo al mismo tiempo con escenarios prospectivos… Y así…

Ja, pues ni hablar, que sea lo que Odin quiera.

Plan, do, act, check… Ay Deming… Ojalá te hubieras quedado solo en el papel #okya

Ahí viene la felicidad… Atentos.

No perder el rumbo…

Navegamos en océanos impredecibles, que en ocasiones nos sacuden con sus tempestades, meses sin ver tierra firme… Con su inmensidad es fácil perdernos, tener alucinaciones, querer entregarse a la desesperanza cuando parece no tener fin. Noches frías y días calurosos.

Y en toda la desesperanza, miramos al cielo, recordamos que a pesar de todo, tenemos forma de corregir el curso, de saber hacia donde vamos aunque no tengamos todo el control que quisiéramos. Porque así es esto, a veces tenemos la fortuna de dictar la dirección, otras solo nos toca seguir las corrientes hasta que podamos/debamos llegar a donde queremos, utilizar todos los recursos a nuestra disposición.

Gracias por ser y estar, mi estrella favorita.

Pacific Rim: Uprising

Por fin, la espera desde que fuera anunciada una entrega adicional de estos robots gigantes contra monstruos de otra dimensión.

Me gustó, una versión fresca a mi parecer bien hecha, aunque corrijanme si me equivoco, según recuerdo cuando se anunció que habría otra película se manejó que sería una precuela, y aunque no es precisamente se agradece el esfuerzo de no bajar la calidad.

Gracias por las buenas secuencias y los efectos de sonido, aunque una peli así, siempre necesita verse en IMAX para sentirla a todo lo que da, esta vez me conformo con el boost de la sala Macro de Cinépolis, pedir no cuesta nada y ojalá que la próxima si la lancen en formato de 70mm.

Recomendada ampliamente.

Somos un promedio…

Ya les había escrito acerca de como “El Vainas” me iluminó con su sapiencia un buen día mientras nos daba cátedra sobre la bolsa de valores y la importancia de los promedios.

Un promedio no es perfecto, pero es lo más simple para tener una referencia del comportamiento de una serie de hechos continuos… Como tus calificaciones de la facultad, al principio, con 6 materias, puedes construir un buen promedio o bien, te puedes recuperar “fácilmente” de un mal paso (a veces drástico), pero conforme vas avanzando en los créditos, te das cuenta de aunque saques 10 perfecto en un semestre, realmente el impacto no es tan radical como esperarías en el resultado final de la carrera.

Luego uno sale de la universidad, se topa con la dura realidad, y nos volvemos a olvidar de que los promedios importan, (insisto, no son perfectos y hasta cierto punto son discriminatorios, pero es normal, después de todo, “no hay segundas oportunidades para una primera impresión”). Si bien nos va, encontramos un empleo al que le dedicamos parte de nuestra vida, minutos, horas, días, semanas, meses, años… y perdemos de vista que cada hora fue relevante agobiándonos de los años que pasan “sin que veamos cambios”, y eso se debe a que en el fondo, vivimos nuestro promedio, es poco probable que recuerdes todos los días que disfrutaste, o todos los que sufriste, (recordarás los más significativos en ambos puntos), todos los demás días, los que pasaron sin pena ni gloria, se situarán en un promedio de “mmm, baaah, más o menos”, “de pesadilla”, o “la mejor época de tu vida”.

En nuestra escala de tiempo humana, pocos cambios son en realidad abruptos, me atrevería a decir que la mayoría, son cambios que suceden en un intervalo considerable de tiempo, pero son lo suficientemente largos, como para que los consideremos así, y entonces usamos nuestra soberbia para decir que eso no lo veíamos venir.

Cambios… creo que lo que más nos molesta/aterra/emociona es la posibilidad de hacernos coscientes de lo que pesa cada minuto de nuestra existencia y de su potencial impacto para definir nuestro futuro.

Otros cambios a veces toman una vida para llegar, como esperar el despertar de la conciencia de una persona.

Un hombre dijo a su nieto: “siento como si tuviera en el corazón dos lobos que se están peleando. Uno de ellos es violento, está siempre enojado y queriéndose vengar. El otro está repleto de perdón, compasión y amor”.

El niño le preguntó: “¿Cuál de los dos será el que gane la pelea y se quede en tu corazón?”.

A lo que el abuelo le respondió: “El que yo alimente”.

Para Fernanda: Gracias por demostrarme que estaba en lo correcto al no querer seguir compartiendo instantes de mi vida, con alguien que, a pesar de tener casi todo lo que ha buscado, prefiere alimentar al lobo equivocado.

Sigue tu instinto…

En una época en donde estamos volcados a comprobar hipótesis y encontrar correlaciones y tendencias, en donde a diario nos desvivimos por contabilizar todo, desde los pasos que damos hasta las calorías que comemos y quemamos, a veces se nos olvida que en última instancia lo que le da vida a todo eso, somos nosotros, los humanos.

Y es que, ya he escrito anteriormente sobre que la observación es para mi uno de los pocos placeres que realmente puedo disfrutar. No siempre es fácil, no siempre genera resultados, pero nos permite estar en constante retroalimentación con nuestro entorno, que en principio, es la vía más fácil para sobrevivir, adaptarnos es la característica que nos mantiene (o al menos a nuestros antepasados de forma más explícita) con vida.

Conversar con la gente que quieres, a pesar de que hayan pasado meses de no verse, siempre te deja con un buen sabor de boca, porque eso es lo que importa, el diálogo que nos enriquece, del cual aprendemos, que nos invita a cambiar la forma en que pensamos, o que, nos ayuda a validar nuestras propias opiniones.

Lo único de lo que creo que podemos estar seguros, es que no hay recetas para vivir, cada uno va por ahí tratando de ponerle su propia sazón. Sea que encontremos una opinión que nos contradiga, u otra que nos reafirme, siempre estaremos ante el mismo escenario: Tomar una decisión. Y nadie nace sabiendo tomarlas.

Hemos convertido nuestro camino en una búsqueda de certezas, lamentablemente en este mundo imperfecto, no las hemos encontrado, ya ven a los físicos, tratando de encontrar la teoría unificadora, quizá la haya, o quizá no, y mientras tratamos de encontrarle un significado a nuestra existencia (por fe o ciencia), hagamos lo mejor que podamos con lo que tengamos.

Sigue tu instinto, ama a quien quieras, ama lo que quieras, pero sobre todo aprende a amarte a ti y no tendrás que preocuparte por encontrar la felicidad, ¿a poco no? (no, no es basura barata de superación personal, es saber que hacer con lo que eres, que necesitas, que deseas, que no, entonces será más fácil encontrar lo que andas buscando)

Cuenten, cómo les va…