“The Circle”

De vez en cuando, tenemos películas como esta en la que revivimos nuestros miedos sobre el uso y el abuso de la tecnología.

La preocupación por la privacidad, las regulaciones y su protección ha ido en aumento, al igual que las batallas entre las compañías que creen que los datos, (todo tipo, para ser más exactos Big Data) deben ser indexados sin ninguna restricción en pro de un bien superior. Los argumentos que usan no son ilógicos y de hecho si se analizan, son bastante convincentes, indexar y tener acceso a TODA la información existente en el mundo (no sólo la que producimos los humanos) podría servir para resolver problemas actuales y futuros, incrementar la calidad de vida, hacer un mejor uso de los recursos del planeta, en fin, el límite es la imaginación. Y precisamente estos argumentos están empujando muy fuerte cabildeos para tener el camino libre hacia un mundo sin fronteras, en donde la información esté disponible para cualquiera.

Este es el argumento de “The Circle”, una película que viene a intentar al menos, hacernos reflexionar sobre si debemos seguir en la línea del progreso con el acelerador a fondo y con el fin justificando los medios, o si por el contrario, debemos replantearnos ese progreso, para el que quizá aún no estamos preparados socialmente.

En la película podemos encontrar referencias bastante fuertes a algunas empresas como Google e IBM, que en la actualidad están compitiendo por esos datos y las legislaciones globales y locales, vamos, que ya sabíamos que la misión de Google era precisamente, indexar todo el conocimiento humano, esa misión que hace más de dos décadas, nos parecía un chiste, hoy se está materializando gracias al poder tecnológico de procesamiento, almacenamiento y conectividad. Y que decir de IBM, que desde que derrotó a Kasparov, preocupó a más de uno, por la posibilidad de que su inteligencia artificial pudiera suponer un riesgo real. Ahora tenemos a más actores, como Facebook, o Amazon, entre otros, que gracias al poder tecnológico han amasado un poder económico y político importante, estas empresas, por fin han entendido que si quieren expandir sus límites, la sociedad puede ser un obstáculo, por lo que hay que moldearla para esos fines, por las buenas, o por las malas.

Es un hecho que somos fácilmente influenciables por el futuro, sin embargo, no estaría demás regresar a ciertas bases, aferrarnos a algunos comportamientos y valores sociales que precisamente nos han traído a lo que hoy somos, cooperación, humildad, confianza, privacidad, justicia, entre muchos más.

Cierro con decir, que la tecnología como cualquier creación del hombre, no tiene una característica positiva o negativa en sí misma, sino que, es el uso que hacemos de ella, lo que determina su capacidad para ayudarnos o perjudicarnos.

Después de ver la película (que tampoco es la mejor que se haya hecho),  puede que quede una sensación de paranoia que desaparecerá en algunos minutos u horas, lo que sí es un hecho es que en la realidad, no nos estamos preparando para tener un debate (más pronto que tarde), de alto nivel sobre las implicaciones REALES (que no virtuales, o imaginarias) que tendremos en los años por venir, pensar que dejamos en el pasado los grandes dilemas éticos, morales y filosóficos, es ingenuo, pronto, nos daremos cuenta, que PENSAR, es la única actividad humana que no podemos, ni debemos delegar, y que es una responsabilidad que todos debemos ejercer.

Y no, la vida no será más fácil.

Las referencias a Google, es por el Google Plex y la forma de trabajo presentada en la película.

Las referencias a IBM, “los viernes de sueños” analítica e Internet de las Cosas.

Entre otras más.

nomás poquito…

Durante mi época de la licenciatura, siempre pensé que los fulanitos que se metían a cuanta cosa podían al mismo tiempo, como clases de creatividad, prácticas y chingadera y media más, definitivamente no tenían ni idea de lo que querían hacer. Hoy por supuesto, no es que haya cambiado totalmente de opinión, sino que desarrollé ciertos matices.

Sobra decir que mi personalidad tiene uno de esos rasgos que no me gustan, ser desesperado, sobre todo cuando las cosas están por llegar a su final, ¿por qué? no lo sé, o al menos no conscientemente. Siempre he sido así, apagar el horno de microondas 10 segundos antes de que termine, cambiarle a la tele antes de que terminen los últimos minutos del programa en turno, acelerar los pasos en los últimos 10 segundos de cada minuto entero, hacer sprints al último minuto, debo confesar que son mis dosis de adrenalina. Y creo que ya no puedo hacer mucho por eso, porque uno se vuelve adicto a “salvar el día”, a “lograrlo”, (si a eso le sumas trabajar en una corporación a la que le encanta hacer todo al último minuto), pues… uno encuentra lo que se parece a uno, no por que el universo te lo ponga en el camino, sino porque tu psique toma las decisiones basado en la receta que te ha permitido sobrevivir hasta el día de hoy.

Lo que pasa, es que en los últimos meses he notado que ciertas capacidades intelectuales ya no son tan eficientes como antes, pero no es porque esté envejeciendo, sino que son varios factores, cada vez creo que hago cosas más complejas, y el volumen de las no complejas sigue subiendo, hay miles de cosas que quisiera encontrar como automatizar (y para muchas lo he logrado), pero pensar, pensar es de esas actividades que no puedes delegar, que no puedes automatizar, que tienes que procesar (y con cada día que pasa, procesar mejor, es decir, más rápido, pero con análisis de implicaciones mucho completos, como por ejemplo, a quienes afectas, cómo los afectas, cuándo los afectas, etc). Sí, ya sé, lo más fácil es decir “deja de pensar tanto las cosas”, pero, en el fondo, procesar mentalmente mi realidad como lo he hecho, me ha dado múltiples satisfacciones. Aquí es donde entra el dilema, seguir haciendo las cosas tal y como te han dado resultado para incrementar tu nivel de éxitos, o hacerlas diferentes y poner en riesgo ese nivel de éxitos para todas tus relaciones cognitivas y humanas que tienes con el mundo.

Ya le queda poco tiempo a la maestría y heme aquí, repitiendo los últimos días de la licenciatura (al menos anímicamente), la ansiedad por cerrar un ciclo para comenzar otro, no detenerte, seguir consumiendo experiencias, felicidades, conocimientos, relaciones.

Estoy harto, pero nomás poquito…

Lo peor, es que como ya dije antes, acabo de entrar en la fase en la que mejor resuelvo las situaciones (por experiencia histórica), en la fase final. No puedo evitar querer ver todo el panorama.

Instrucciones para cumplir 30. (esta vez, mis instrucciones)

Hace 9 años veía una de las mejores películas (a mi gusto tan cursi como saben que soy quienes me conocen) mexicanas de tiempos recientes. “Efectos Secundarios”, en la que al final aparecen algunos tips, lecciones aprendidas e “instrucciones” referentes a la transición de los “20´s” y lo que impacta cumplir 30. Si las quieren recordar, denle clic acá.

Desde hace 9 años, me propuse que sería una buena idea retomar el ejemplo y escribir mis propias instrucciones para cumplir 30 (algunas, compartidas con las de la película).

Entonces, si tuviera que escribirlas, serían estas:

Come frutas y verduras. Neta, vete acostumbrando a que no vas a poder tragar garnachas toda la vida.

Sí, es cierto, las palomitas y el refresco que te chutas en el cine ya no las hacen como antes, (bueno, aunque eso es cierto -cada vez tienen más porquerías- también es cierto que el estómago ya no las digiere tan bien) entre otras cosas, (yo aún estoy en eso, si descubro cómo, prometo que lo escribiré).

Equivócate. Cambia. Intenta. Falla. Reinvéntate. Manda todo al carajo y empieza de nuevo cada vez que sea necesario. De veras, no pasa nada. Sobre todo si no haces nada.

Ah, esta deberían escribirla en letras de oro en el congreso, bueno, quizá no tanto, pero es muy cierta, a mi me ha funcionado las pocas veces que la he seguido, solo dos cosas: la primera, siempre ten presente que los cambios no son buenos o malos, sino que pueden tomar la forma que tu quieras, lo importante es que te adaptes y en el camino, también te permitas experimentar nuevas formas de hacer las cosas, mucho del aprendizaje que tendrás, será gracias a los fracasos y no tanto por los éxitos. La segunda cosa que debes meterte en tu pequeña cabecita es que siempre que hagas un cambio, estés verdaderamente consciente de que lo quieres hacer y aceptarás las consecuencias, no te digo que pases años pensando en llevarlos a cabo, solo que a veces suceden cosas extrañas con eso, como que por mucho que seas tu el que tome la decisión, algunos cambios afectarán IRREMEDIABLEMENTE a otras personas, si no puedes con eso, mejor déjalo como está.

Prueba otros sabores de helado. Otras cervezas, otras pastas de dientes.

Nunca terminarás de conocer el universo, morirás conociendo una parte infinitesimal de él, así que dale chance a lo diferente, pero tampoco pierdas el tiempo tratando de ver si pega algo que tu intuición te dice que no.

Arranca el coche un día, y no pares hasta que se acabe la gasolina.

Si puedes, adelante, hazlo, hasta el momento me he quedado con las ganas pero no es por no querer, sino porque la neta, este pinche país está de la chingada y uno no está para exponerse de a gratis. Si lo haces, lleva un garrafón con algo de gasolina extra, está chingón lograr metas, pero después de dos minutos de sentirte realizado por quedarte sin gas, te va a entrar el pánico cabrón. Está bien jugarle al vergas, pero no te pases de estúpido. No dan puntos por eso.

Empieza un grupo de rock. Toma clases de baile. Aprende italiano. Invéntate otro nombre. Usa una bicicleta.

Nah, el rock está sobrevalorado, mejor empieza un grupo de música antigua (de preferencia escandinava, bueno, a decir verdad solo encontrarás bandas de Dark Metal y su infinita gama de sabores. Las clases de baile mañana las empiezo -nah, casi me la creen-, aprende lo que tu quieras, si no es italiano que sea sueco o noruego, o aprende a leer las runas vikingas, o que se te hinche tu real gana, pero no dejes de aprender. No te inventes un nombre, si tienes dos como yo, usa el que más te guste y obliga a los demás a conocer ambos, a veces, hay homónimos que desmadran alguno de tus nombres. Úsalo para darle valor y no para quitárselo. Sí, usa una bici, pero espero que sea en otro país que no sea este, aquí igual te apachurran y te conviertes en un número más, volvemos a lo mismo, si lo haces, no le juegues al vergas. Patina, (sí, también ando en eso, aunque al igual que el estómago, los huesos ya no resisten lo mismo que antes).

Perdona. Olvida. Deja ir.

Sí, perdona, lamentablemente somos humanos, esa será la peor y la mejor excusa que escucharás en toda tu larga o corta vida del por qué la cagamos siempre y esperamos que no pase nada. No olvides, recuerda todo, lo bueno, lo malo, solo no te aferres pero no olvides, después de todo, no somos más que lo que recordamos y últimamente parece que nos vamos haciendo menos eficientes de lo normal (no estamos hechos para recordar, pero tampoco hay por qué no hacerlo). Deja ir sí y sólo sí hayas logrado dejar huella en lo que te propongas, verás que con el tiempo habrá cosas que nunca fueron importantes o que han dejado de serlo por su propio efecto, deja ir cosas, pero sobre todo y esto es muy importante, DEJA IR A LAS PERSONAS. Nadie está obligado a lo imposible, y después de todo no somos propiedad de alguien en particular, por mucho que nos haya ayudado y le debamos grandes aprendizajes, y tampoco tenemos la propiedad de otras personas, cada quien tiene un camino en el universo, hay algunos que se cruzan, otros que van paralelos al nuestro y otros que jamás se encontrarán con el nuestro. Deja ir sin culpas, al final todo lo bueno y lo malo que hayas dado o recibido encontrará su perfecto equilibrio (aunque procura siempre dar más de lo bueno).

Decide quién es imprescindible. Mientras más grande eres más difícil es hacer amigos de verdad, y más necesitas quien sepa quién eres realmente sin que tengas que explicárselo. Esos son los amigos. Cuídalos y mantenlos cerca.

Fundamental, tienes que sentarte un día y tomar decisiones importantes. Mientras creces, crees que las amistades durarán para siempre, luego te das cuenta de que son más frágiles de lo que imaginabas. Es cierto, mientras más grande eres es cabronamente (a.k.a. exponencialmente) más difícil hacer nuevos amigos -sic-, y sí, también necesitas a alguien que sepa quien eres sin llevarte una vida explicándolo. Hay quienes son afortunados  y tienen a ese alguien, otros, seguimos buscándolo, pero hey!!, no te detengas a lamentarte y camina con paso firme. Cuida a tus amigos, pero dales libertad, he aprendido que las relaciones no son eternas, se basan en el  aquí y ahora, y caducan más rápido de lo que imaginas, cada día, cada hora incluso, es el mejor momento para renovar ese compromiso. Sobre todo, recuerda que es un requisito sine qua non que exista voluntad de ambas partes. No te aferres a la rutina o a la existencia de una persona, somos finitos y mortales, y podemos no llegar a la fecha indicada al reverso del empaque. Quiere siempre que puedas, y cuando no puedas dilo, recuerda, una vez más: “nadie está obligado a lo imposible”.

Encuentra un tiempo y un espacio para ti

“Lo más difícil de la vida, es tener que escuchar para siempre mis propios pensamientos” -Yo lo digo :P.

Es neta, no sé tu, pero mi mente es el cielo y el infierno reunidos en un pequeño lugar del universo, y no está padre. Sí bueno, no me imagino las broncas de quienes son bipolares, yo con esto tengo más que suficiente.

Encuentra un tiempo y un espacio para estar contigo mismo, para escuchar las voces interiores que te consuelan y martirizan, yo amo salir a recorrer la ciudad con mis audífonos y escuchando música de todo tipo, desde rock, pop, metal, electrónica y todas las melodías que en algún momento me han hecho vibrar. Ese es el tiempo que tengo para mi, para pensar, para escuchar, para ver como se comporta el mundo.

Disfruta de estar contigo, y aprende todo lo que puedas de ti mismo, créeme, lo agradecerás.

Enseña a otros.

“El conocimiento es el  único bien que crece mientras más se comparte” -no me acuerdo quien lo dijo.

Es correcto, niñas y niños, de nada sirve que seas el más chingón del mundo mundial en las finas artes del dominio del trompo o del yoyo si no compartes lo que sabes, no tengas miedo de que otros se apropien de tu conocimiento, porque a decir verdad, no pueden quitártelo, es decir, pueden quitarte el producto de tu conocimiento, pero no pueden quitarte el producto de los procesos inteligibles que hiciste para poder llegar a él, que es lo que más importa, ¿no me crees? aprende lo que sea, hazlo bien, difunde ese producto, y pronto tendrás a alguien queriendo a hacer lo que tu haces de la manera en que tu la haces, lástima, para bien o para mal, eso todavía no se puede transmitir, por mucho que quieras (o que otros quieran). Todavía no hay peligro (ya cuando inventen la extracción de habilidades de tu cerebro por medio de ondas psicoquinéticas o algo así, entonces ya valiste madre, pero hasta que eso no suceda, no hay de que preocuparse).

La gratificación de descubrir personas con talento (tanto o más que el tuyo) es de los pocos placeres que puedo decirte existen en esta vida, es una explosión cósmica. Desgraciadamente lo que suceda después no está asegurado, pero cualquiera que sea el resultado, no te lo tomes tan en serio, recuerda nuevamente lo de que somos humanos y esas cosas y que en realidad, no tienes mucha injerencia en la vida de otros humanos (realmente).

Inspira a otros.

Esta es una de las instrucciones que no estás obligado a seguir, pero que, si lo haces, sentirás que tu vida adquiere otra capa de significado, no me detendré mucho en esta, por lo opcional en sí, y por la gran satisfacción que envuelve y que solo vale la pena si lo descubres por ti mism@.

Aprende a decir “NO”

En sociedades como la nuestra, estamos tremendamente jodidos por no desarrollar esta pequeña habilidad, la de poder decir “NO” en el momento justo. Otras culturas no tienen problemas en decirlo, y como no tienen problema en decirlo, tampoco tienen problema en escucharlo. NO todo tiene que ser a huevo, y NO todo tiene que ser como te dicen que tiene que ser, piensa, razona y cuestiona todo las veces que sean necesarias hasta que tu mente y espíritu estén en paz. Sé que esto suena a discurso de auto superación y “coaching de vida”, pero nel, ni madres, es justo lo que tienes que hacer, identificar el momento justo para decir que no. El momento justo para ahorrarte problemas futuros que los demás no valoran cuando terminas por resolver.

Se agradecido y leal con las personas correctas.

Te he dicho que te mantengas alerta de otros, sin embargo, también uno debe aprender a ser agradecido con quienes te ayudan. Dedica un buen tiempo de tu vida a cultivar la lealtad hacia otros, y hagas lo que hagas, no confundas las cosas. Debes ser leal y agradecido no por los hechos, sino por las actitudes, (de la misma forma que debes retirar esas cualidades por esos dos criterios), “honra a cada quien según su rango, y deja que se avergüence si no lo merece”, o algo así, no te dejes guiar por la tentación de intercambiar favores (más en culturas como la mexicana), no tienes que besar las botas de nadie, ni despreciar a alguien solo porque los demás lo hacen, busca la verdad por tus propios medios y siempre trata de ser integral, los humanos somos como las cebollas y estamos hechos de muchas capas, no todas son bonitas, y no siempre podremos decidir correctamente, pero a eso venimos y es el precio que tenemos que pagar, entre más pronto lo aceptes, más pronto lograrás (lo más que puedas) alcanzar la paz.

Vuelve a darle valor a las palabras.

Mientras más creces, empezarás a tomarte algunas cosas más en serio, incluso, tu mismo le darás más peso a elementos que antes no te lo parecían, uno de ellos es el uso de las palabras.

Amor, compromiso, lealtad, amistad, honestidad, entre otras, son palabras que ya no te tomas a la ligera, ya no las usas a diestra y siniestra, ni permites que otros las enuncien tan irresponsablemente. La razón es porque sabes que su significado se va desgastando entre más fácil fluyen de la boca de personas que solo buscan quedar bien.

Aprendes a valorar más en qué empeñas tu palabra sin necesidad de estar comprometido legalmente, aprendes a ser más honesto con las expectativas que te formas, y que se forman los demás, aprendes a hacer ese “double check” o acuse de recibo sobre si tu mensaje fue recibido tal cual lo enviaste porque no quieres malos entendidos, en fin, mientras pasa el tiempo, le vas dando importancia a detalles que no por ser pequeños dejan de ser reveladores, la forma de saludar, las veces que te buscan para resolver un problema, la falta de conocimiento de las personas, las actitudes etc…

Si vas a ver a tus amigos, asegúrate de decirlo sí y sólo sí tienes altas probabilidades de hacerlo, por favor, no mientas por convivir, en los últimos tiempos eso se ha vuelto demasiado fácil, tanto de fingir, como de descubrir, evítate la pena de perder credibilidad, y el cariño de quienes realmente te aprecian, recuerda “Tanto va el cántaro al agua, hasta que se rompe”.

Ama y disfruta a la familia.

Al menos a la nuclear, o más cercana, que deberían ser tus padres y hermanos, el ser humano es un ente social como dicen por ahí, y no hay mejor (o peor) sociedad que la familia (la muestra del universo). Amar no siempre es aceptar, conceder o renegar. Pero el tiempo es corto en la escala humana, y todos terminamos por extinguirnos. Di lo que tengas que decir, evaluando tus palabras, si vas a decir algo relevante (bueno o malo), tómate el tiempo de escogerlas. Perdona. Y una vez más, todos somos humanos.

En este apartado irían más cosas, pero no terminaría el post. Solo ama siempre que puedas.

Busca la justicia.

Siempre que puedas, y en cada situación, desde la más simple hasta la más complicada, siempre trata de ser justo, es cabronamente difícil, pero puedes empezar por ser empático, así al menos, te obligarás a ser lo más objetivo posible (dentro de tus posibilidades claro está). Siempre intenta colocarte ante cada decisión imaginando los escenarios posibles. No siempre lo lograrás, pero al menos, harás lo que la mayoría no hace.

Quema los puentes.

Desgraciadamente nuestra condición de humanos frecuentemente nos lleva a caer en la displicencia y zona de confort, por eso, y a riesgo de fomentar la piromanía, quema los puentes siempre que sea necesario, a veces es lo que hace falta para que otros tomen consciencia de las situaciones, solo cuando estamos ante situaciones críticas nos obligamos a tomar decisiones que hemos postergado con anterioridad. Recuerda, toda crisis es también una oportunidad, pero una vez más, no le juegues al vergas, y ten a la mano una pipa por si los humanos no apagan a tiempo el incendio. No te dispares en el pie.

Aprende que no vas a aprender nada. Pero no hay examen final en esta escuela. Ni calificaciones, ni graduación, ni reunión de exalumnos, gracias a Dios. Felices treinta, viejo. Bienvenido al resto de tu vida.

Aunque en la peli es bien bonita esta última, la neta es que en la realidad no es del todo cierta. Aprende a aprender, no asumas, no des nada por hecho, y trata de siempre ser neutral hasta que los hechos te indiquen hacia donde ir, y aún en ese caso, siempre mantén encendida la llama de la duda.

Escribe un Blog.

La última, jajaja, es de las experiencias más constructivas -sic- y liberadoras -sic- que uno puede tener, no importa si es un espacio virtual o un cuaderno viejo, después de todo es parte de tu legado al universo, la síntesis de eventos de los que has aprendido a lo largo de tu vida (y de los que no, también).

Creo que eso es todo de momento, seguramente se me escaparon varias más, pero ya es tarde y creo que con eso basta.

Hasta la siguiente década (o lustro xD).

Feliz, aniversario de existencia Kike. Falta mucho por hacer, y por divertirse.

Amen.se.

Pd. Mil disculpas si hay errores de ortografía, pero ya es noche y pues… X.

Pd 2. Un año más, “El unverso sobre mi”.

Plug & Play

Ya había escrito sobre que el Dr. Medellín, dice que estoy lleno de buenas intenciones, y a pesar de mis reservas, después de hoy, creo que tiene toda la razón, lo que me hace falta es ver las cosas como son, y no como quisiera que fueran, pero ¿qué le hago? si esa visión me ha traído algunos brillantes resultados.

Se acaba el semestre, y el resultado es raro, en realidad, desde que lo conocí, hubo algo en el Dr. Medellín que no me cuadró, creo que esa forma de ver las cosas tan pragmáticamente, que parecía que en cada anécdota relataba alguna experiencia de cualquier oficina, en cualquier empresa, siendo honestos, me identifiqué mucho con su forma de trabajo, porque a pesar de lo que él pueda decir, en el fondo siempre trata de ser justo, incluso cuando la historia le ha enseñado que una injusticia no puede terminar haciendo lo correcto por muy buenas intenciones que tengan (tengamos) todos.

Digo que el resultado es raro, porque no me imaginé aprender esos puntos finos de él, de decir “claro, esto es lo que pasa, y no solo soy yo, no solo es en mi trabajo”, sientes una especie de tranquilidad por no ser el único loco, pero también, sientes desesperanza, porque te das cuenta que no importa el tamaño de la empresa, pequeña, mediana (como su oficina de vinculación) o grande, como Big Blue, en todos lados hay campos de mierda y campos de rosas, y está en ti decidir por cuál de ellos transitar.

Plug & Play, es para los que no sepan (espero que a estas alturas todos lo sepan), es un termino que se introdujo para hacer referencia al Hardware que solo basta conectar a la CPU para que se pueda usar inmediatamente sin necesidad de instalar controladores y reiniciar. Dicho lo anterior, como ya les he compartido en varios posts anteriores las personas estamos conectadas, no puedo concebir el hacer el bien o el mal individualmente, para cualquier cosa que deseemos obtener, siempre necesitaremos de otros. –Recordando las clases de administración de la facultad, “La Administración, es hacer a través de otros”, que ñoño, pero es cierto-.

Para bien o para mal, las personas somos plug & play, lo mismo podemos conectarnos espontáneamente y unirnos a una causa heroica (para nosotros o para otros), que desconectarnos en 2 segundos de los demás y dejarlos completamente solos por un primitivo sentido de supervivencia –aunque de nada te sirva sobrevivir si estás solo-.

Moraleja: Adáptate y lucha por lo que realmente vale la pena, aunque tu sufrimiento y/o felicidad en realidad no le importe a nadie más.

No dejes de construir, pero si has de destruir algo, que sea para construir algo mejor. Tienes el poder, y el talento, solo falta que te lo creas.

Sopa de letras…

La semana pasada, durante la clase de Inteligencia Competitiva y Vigilancia Tecnológica, analizábamos el tema de “bibliometría”, que no es otra cosa que el análisis “a lo Google” de la información científica y académica respecto a cualquier tema. ¿Por qué digo a lo Google?, porque se trata del Science Citation Index, una base de datos que indica la relevancia de diferentes contenidos arbitrados, por la cantidad de citas que se hacen a cada documento. Tal cual funciona(o funcionaba) el PageRank de Google, implementado por Larry Page como el núcleo del buscador desde su nacimiento, de ahí que lleve su nombre.

También existen el Social Sciences Citation Index (SSCI) para las ciencias sociales y el Arts and Humanities Citation Index (AHCI) para las artes y humanidades.

Si he de ser honesto, esa materia no es mi hit, y con clases como la del lunes pasado, demuestra por qué. Me explico.

El Science Citation Index, no es una base de datos de acceso público y libre, sus servicios son prestados a mediante una suscripción, propiedad de Thomson Reuters (como muchos saben, un actor de peso en el mercado de la información), y ese quizá no es el punto, total, cualquier empresa puede ser dueña de las bases de datos que quiera y establecer sus condiciones para su acceso, después de todo hay costos implicados en su mantenimiento y operación. Sin embargo, me molesta la forma en que muchas personas se toman este tema de la ciencia cual si fuera una religión, y corríjanme si me equivoco, pero ¿La humanidad inventó la ciencia para buscar la verdad no?, para cuestionar los dogmas religiosos (entre millones de cosas más), sin embargo, algunas veces me da rabia pensar que en el ámbito académico hay personas que olvidan esos objetivos, se estancan en su zona de confort o se vuelven adictos a la meritocracia, perdiendo el piso.

Me molesta que solo se difunda lo de siempre, porque seguimos pensando que es lo mejor, “lo más estricto, es lo más valioso, porque excluir es sinónimo de calidad”, así pues, gran parte del curso se basa en la utilización de estos índices como forma de medir “el estado del arte” para cualquier tecnología.

A la pregunta explícita que le hice al maestro sobre si existían alternativas libres (que no necesariamente gratuitas), la respuesta tajante fue un NO.

Estos índices son los más utilizados por el pequeño círculo académico y de universidades para poder volverse “relevantes” a nivel mundial, este monopolio de facto no debería existir, o ¿qué no ven nada de malo en que una corporación, posea toda esta información? ¿Es válido que sólo nos preocupemos por cuestionar la ética y los intereses de las corporaciones que atraen los reflectores como Google pero sigamos “dejando ser” a las que se encuentran en las sombras? de verdad, me decepciona darme cuenta de que la ciencia sea un bien comercial más, pero no debería, después de todo, es producto del esfuerzo humano, y en los tiempos que corren, todo esfuerzo puede ser comercializado. Esto no es por amor al arte, ¿o no?.

Para mi, la ciencia del futuro debe ser abierta (sin sacrificar su confiabilidad), no soy investigador, y probablemente no lo sea, solo soy un individuo que exige a quienes pueden tomar decisiones que lo hagan pensando más allá de su propio interés. ¿Estoy pidiendo demasiado?

En fin, me niego a pensar que es “natural” ir perdiendo la esperanza de que se pueden cambiar las cosas, todas son perfectibles pero necesitan de nuestra voluntad para lograrlo.

Bytes.

Pd. Para no dejarles el mal sabor de boca y decir que siempre hay resistencias  alternativas, diré que existe CiteSeer y Google Schoolar (no digamos que es libre, pero es gratuito).

Pd2. Eso nos pasa por no ver más allá… :(

Estanques de rutina…

Declaración de principios: Por favor, señor lector, si por alguna extraña razón lleva más de un año de conocerme a través de estos posts o los de las redes sociales en las que participo, y a su juicio sigo en el. mismo mood de hace algunos meses, favor de dirigir sus comentarios sin temor en el formulario que se encuentra en la parte inferior de la página.

¿Por qué hago esta petición?

Bueno, primero que nada, no somos particularmente susceptibles a ser conscientes de cuando caemos en la rutina y muchas veces es difícil tomar esa consciencia por uno mismo, salvo cuando los efectos son demasiado obvios (aunque hay casos en que ni con eso).

Lo siguiente es que como ya en alguna ocasión lo he expresado, creo que esta vida es un camino que hay que ir descubriendo, salir de los trazos clásicos y los rumbos conocidos. Aunque como me está sucediendo en este momento, a veces se vuelva una paradoja, entre vivir tremendamente felices por los momentos (sublimes)  que hemos conseguido, por nuestra cuenta o gracias a las personas que comparten nuestra vida, el otro lado de la paradoja es alejarnos de estos momentos por salir a explorar más los horizontes (con el riesgo de alejarnos de las personas que amamos y que nos aman).

Así pues, es un dilema más que presenta el estar vivo, como el todo dilema, sea cual sea la decisión que tomemos, invariablemente perdemos algo.

La polémica de lo que compartimos o no en redes sociales no es nueva y no se va a detener nunca creo yo, a pesar de eso, uno no puede evitar ser influenciado por su sistema de creencias y la relación que tiene con otras personas aún cuando ya no tengan un actividad constante en nuestra vida.

Es el caso particular, de un par de ex amigas, que desde hace bastante tiempo he detectado, solo publican “los momentos felices” de su vida, fotos de sus hitos sociales, de sus familias, etc, pero siempre siguiendo ese hilo de “el deber ser”, lo que están construyendo y los roles de género que les han sido definidos, cualquiera podría decir que digo esto por envidia, sin embargo, no hay tal, ese argumento está muy alejado de la realidad.

La molestia viene, en el fondo, de que cuando las conocí, fueron importantes en mi vida, y tenía altas expectativas de ellas, (en general, casi siempre tengo altas o muy altas expectativas de las personas que conozco y “pasan” mi filtro para mantener una relación en mi vida), sin embargo, y aunque entiendo que solo son mis expectativas y que ninguna persona está obligada a cumplirlas, que todos somos libres de decidir, sus publicaciones de la vida “perfecta” que están logrando, me causan escozor porque creo que nadie puede tener esa vida perfecta, porque no la hay, hay mejores o peores condiciones de vida, pero no perfectas condiciones. Y solo compartir “lo genial y grandioso” dista mucho de “compartir” quienes “somos” en realidad. Es decir, no somos seres unidimensionales, que solo nos desarrollemos en el ámbito familiar, laboral o espiritual, somos un chingo de personalidades y complejidades que coexisten en paralelo, y para mi en lo personal, es vital conocer que la gente real tiene logros y fracasos que lo hacen él mismo.

Desconfío y rehuyo de quien no muestra esas complejidades, porque a priori creo que solo busca guardar las apariencias y cumplir las expectativas que se esperan de él (o ella), y no busco relacionarme con gente así, quiero personas que puedan reconocer sus errores y fracasos, pero que también estén conscientes de sus logros y fortalezas, quiero personas que disfruten existir, para sí y para otros, no solo personas que interpreten el guión que alguien más escribió para ell@s.

No sé si me di a entender, pero cada que veo “momentos felices perfectos” no puedo evitar cierta reserva.

Sí, la respuesta más natural sería eliminar o bloquear a estas personas a las que hago referencia, pero… son las redes sociales, y a este punto de evolución, tu ya sabes lo complejas y simples que son cuando le metemos el ego.

Yo merezco más, quiero más, necesito más, doy más, exijo más, yo, yo, yo, yo…. y no, no es a huevo.

Este es el pensamiento que nos está dando en la madre. “YO MEREZCO MÁS”

En los tiempos que corren, creo que ese pensamiento ególatra de que merecemos más, es lo que nos tiene inmersos en la profunda infelicidad de la rutina cotidiana, que nos hace machacarnos la cabeza preguntándonos por qué es que no somos tan felices como deberíamos ser, bajo unos estándares que ya están más que obsoletos, y que ni siquiera sirven al más mezquino de los actores, el mercado.

Y es que, refiriéndonos principalmente al punto de buscar una pareja, (y puede aplicar a muchas otras situaciones de la vida, como el trabajo o satisfacciones en general) salimos al mundo buscando lo que nos hace falta, pero esforzándonos tremendamente para no encontrarlo.

Todos conocemos a alguien que quizá está pasando por un momento de “es que no encuentro a la persona que me comprenda, y que sea la adecuada para mi”, y si creen que no, tómense dos minutos más para volver a pensar y l@ encontrarán.

Filias y fobias aparte, y partiendo de hacer un gran ejercicio de autocrítica, si bien a todos nos gustaría encontrar ese amor ideal (literal) que nos “complemente”, lo cierto es que en la realidad, pocas veces sucede, y en esos casos, no es producto de la perfección ni del destino manifiesto de encontrar la felicidad porque lo merecemos por ser tan perfectos, tan geniales, tan superiores. Al menos eso es lo que ingenuamente suponemos, pero como  yo, seguro que ustedes también se habrán topado con alguna situación en la que descubren que ni son tan perfectos, ni tan geniales, ni tan superiores como lo han creído toda su vida, o incluso, como los demás (incluida la familia) se los han hecho creer. No señor@s, la verdad es que cuando las cosas funcionan solo lo hacen porque ambas partes tienen la habilidad para ajustarse a la realidad, para aceptarse y adaptarse a las circunstancias, que incluyen todos los defectos y cualidades. Eso ya lo saben, sólo que nos encanta hacernos medio weyes ¿verdad?

Es por eso, que en ésta ocasión quiero pedirles de la manera más atenta a esas personas que le están gritando al mundo su insatisfacción por no encontrar lo que buscan, que de la manera más atenta y por favor, DEJEN DE chingar, mamar, joder (o inserte el calificativo que más le convenga aquí).

Entiendo, de verdad entiendo la frustración que se siente cuando no encuentras lo que buscas, o al menos cuando crees que no encuentras lo que crees que buscas, porque ni siquiera te has dado el tiempo para definir que es lo que necesitas encontrar, solo buscas por buscar, hasta encontrar algo que te guste, o en este caso, a alguien. Alguien que te haga sentir bien, que no te demande la ardua y tediosa tarea de cambiar para ajustarte a él/ella, y en esto es donde debo alzar la voz, en la única y exclusiva preocupación de que la otra persona SEA lo que tu buscas, y el no preocuparse por SER tú lo que otr@s buscan. ¿Así cuándo? Las matemáticas no nos dan. Mucha demanda y nada de oferta.

Siempre estará el riesgo y la incertidumbre de no encontrar a esa persona que nos complemente “como anillo al dedo”, y si tenemos la suerte o el tino de encontrarla, esta no será una victoria estática, no, requerirá de luchar todos los días para que siga manteniéndose así. Por el contrario, si aún no ha llegado ese momento ni esa persona con la que podamos coincidir, entonces hazte un favor a ti y a los demás, de verdad, deja de quejarte y decirle a todos que a pesar de tus esfuerzos simplemente, no llega. En particular, hoy lo digo porque está cabrón lidiar con alguien así. Un día, aceptas una invitación a un evento al que ni siquiera querías ir, solo porque te abres a la posibilidad de conocer a alguien de otra forma que no sea la acostumbrada, asumes el riesgo y dices “va, exploremos el terreno”, aunque no estabas buscando (ni gritándole al mundo que no encontrabas por ende) nada en particular, fue una serendipia, y eso te llevó a otro movimiento, hacer otra invitación a un evento al que esta vez sí te interesa ir, ¿y qué recibes?, un “hoy no joven, no me gusta esa diezmillonésima parte de lo que es usted”, y lo único que puedes pensar es… ¡no mames!, más, cuando esa persona está en el mood que mencionaba “no encuentro al indicado”. Pero así es la ironía, unos persiguen la liebre sin alcanzarla y otros sin querer la alcanzan.

Al final, también entiendo que cada uno tenga sus filtros, sus gustos y disgustos por los cuales no siempre se establece una relación, desde los aspectos físicos, hasta los psicológicos (y en ellos entramos a terrenos más cabrones), y eso no cambiará, al final, si no te gusto, pues no es a fuerza, si no compartes mis valores, ni a madrazos vas a poder desarrollarlos, porque esa etapa ya fue, y no los tienes, ni los tendrás. Esa es la pluralidad y complejidad del asunto, pero por favor, no le agreguemos esa capa de mentir por convivir, y menos cuando al que le mientes sabe (a diferencia tuya) lo que quiere y no quiere encontrar, decir que “estamos buscando arduamente” cuando en realidad solo estás esperando a que llegue cualquier cosa (o persona) para poder evaluar y elegir entre una o más alternativas (entre más, mejor), evitándote la pena de realmente BUSCAR, que no es otra cosa  más que invertir tiempo (recurso no renovable) y esfuerzo (el dinero, pues sí, pero ese lo gastas igual) en permitirte conocer otros puntos de vista diferentes a los tuyos, de salir de tu área de confort y darle la oportunidad a otros de sorprenderte. Ahora que lo escribo, creo que si a eso le pusiéramos nombre sería: cobardía.

Pero bueno, acá les dejo otro post de Karina, yo coincido con ella en que después de todo, esto no es a huevo! pero allá quien piense que sí. Jodid@.

Que feo ha de ser eso de andar por ahí sin saber…

Pd. No está mal pensar que mereces más, lo malo está en que quizá no lo merezcas.

Indiferente.

Es el mejor calificativo de mi actitud hacia las “fiestas patrias”.

Sí, cuando era niño (como muchas otras cosas más)  me emocionaba y todo, pero vas creciendo y no es que te vuelvas grinch o amargado, simplemente que entiendes (o crees entender) los ritos y ceremonias que realiza la sociedad en la que te tocó nacer.

La mía, por ejemplo siempre está tirada a la pachanga, (habría que estudiar si hay otra cultura mucho más fiestera, no solo en cantidad de eventos sino en nivel de desparpajo, o lo que es lo mismo, el nivel en que un evento representa la válvula de escape de sus demonios)

En fin, mientras uno sigue viviendo estas experiencias, resulta que crees aprender más acerca del nivel de hartazgo y al mismo tiempo, esperanza, que tiene este país como un colectivo de “no estamos bien, pero podríamos estar peor”.

As las cosas, sí,  a mi no me da orgullo ser mexicano, me da orgullo ser yo y mis circunstancias (ser mexicano por añadidura),  pero en serio, es una de las 1000 cosas que no me resultan ser prioridad, no en los tiempos que vivimos, no a estas alturas de mi vida (quizá en el futuro hasta me trague mis palabras – por eso hay que endulzarlas-).

Coman y beban, para celebrar y/o olvidar la realidad de nuestro día a día. Yo me voy a dormir.

Naty, espero que tu madre te pueda enseñar (o inculcar) un poco de este “orgullo”, ya de sobra sabes que yo no podré…

Ah, y  cuidado y me pidas dinero para comprar ‘cuetes’  porque no lo haré. Recuérdame contarte historias horribles de por que no.

PD. para que vean que estoy inmerso en lo de ser mexicano, que soy más fan de la revolución, que de la independencia. Creo que fue como bautizarnos cuando ya eramos grandes y podíamos decidir, así de mal estábamos que seguimos pagando las consecuencias de creernos adultos cuando solo eramos unos adolescentes.

Club de cuervos…

Bueno, me eché completa “Club de Cuervos”, es buena partiendo de “ser la primera”. Su realización es cuidada aunque es el peor primer capitulo que he visto.

El problema y por lo que al final considero que no aporta mucho (más que ser el debut de una serie mexicana bajo el sello de Netflix)  es que, es el mismo grupo de los Alazraki, y en verdad pueden ser castrantes si se lo proponen. Lo destacable, Jiménez Cacho y el Score general de la serie.

Creo que la apuesta debió ser con otra temática más propositiva e inteligente, pero vamos, van a lo seguro con el fútbol, para un país que compra cualquier cosa que esté relacionada a ese deporte.

ACTUALIZACIÓN

Horas más tarde de escribir este post, me topé con este otro, hagan de cuenta que estuvimos platicando del mismo tema, y lo escribí con más tiempo, lo suscribo totalmente.

https://www.unocero.com/2015/08/14/amar-y-odiar-a-club-de-cuervos/

#ubersequeda

Hoy recordé un capítulo de “XY”  en la que el personaje de Adrian desmadra a un taxista y otro llega para separarlos, después le dice algo así como “solo hay dos clases de hombres que se pelean con los taxistas, los que no están muy enojados por dentro o los que no tienen nada que perder.

Y, yo no soy ninguno de ellos o quizá alguno de los dos por unos cuantos segundos al año.

Sé que está cabrón que se acuerden, pero ojalá nunca se topen con el pendejo que conduce el taxi con placas A-44-004.

Por otro lado, no sé si sentirme bien, porque hoy me quedó claro que hay
muchas más personas que de corazón quieren exterminar a esta gente mal parida. Complicado.

Sí, lo sé, cualquiera que me vea en la calle podría jurar que soy fan de romper cráneos, lo cierto es que… Uno debe proteger lo que ama.

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Sigue adelante. Por ella…