Todo sabe mejor con ajonjolí…


Y ya somos muchos los que creemos eso, porque, honestamente, es la verdad.

Pechuga de pollo a la parmesana.

Ingredientes:

Las proporciones ahí te las dejo a tu criterio, no soy Chepina.

  • Ajonjolí al gusto
  • Queso parmesano
  • Pan molido
  • Leche
  • Ajo
  • Sal
  • Pimienta
  • Ensalada

Preparación:

En un refractario o bowl colocamos las pechugas de pollo (en bistec o filete)

Ponemos en la licuadora, la leche, sal – pimienta (al gusto) y el ajo (a mi en lo personal me gusta bien cargada la preparación), una vez que esté bien licuado, vas al recipiente de las pechugas y lo vacías hasta que cubra toda la carne, colocamos una tapa, o papel film, y lo dejas reposar por el tiempo que desees (depende de que tanto quieres que penetre el sabor, yo recomiendo de dos a 3 horas, si lo dejas más, la carne empezará a ablandarse mucho y puede dificultar el manejo a la hora de la cocción, pero como siempre, lo interesante como todo en la vida, es encontrar nuestro punto medio entre sabor y consistencia). Refrigerar por el tiempo que quieras.

En lo que la carne se marina, hay que preparar la mezcla para el empanizado.

En un recipiente como un frasco o un vaso alto, colocamos (y otra vez, las proporciones variarán según el caso) el ajonjolí, el pan molido y el queso parmesano. Ojo, como tip, coloca más cantidad de los elementos de acuerdo a su granularidad, es decir, coloca más ajonjolí, que pan molido y que queso parmesano, si no mal recuerdo, el queso es el elemento más granular (ahí se la lleva con el pan), esto lo tienes que hacer para que el empanizado logre atrapar más ajonjolí, de lo contrario, el ajonjolí quedará en el fondo del plato empanizador y no se va a adherir a la pechuga, con esto de agregar más de lo menos granular, aseguramos que todos los ingredientes estarán pegados a la pechuga para cuando la llevemos al aceite hirviendo.

Pues eso, el siguiente paso es empanizar, vamos por el plato más extendido que encuentres, vacías sobre él una delgada capa de la preparación de pan, ajonjolí y queso, y a continuación colocamos un bistec de la pechuga (ojo, tienes que escurrir bien el marinaje porque si llevas un exceso al plato, se formarán bolas húmedas en el pan, lo que arruinará que se pueda adherir uniformemente a la carne. Cubre y presiona para que la mezcla se adhiera firmemente. Enseguida, llévala a un sartén con aceite hirviendo y cocínala hasta que esté dorada (o al término que desees), utiliza preferentemente fuego medio, no queremos que se nos quemen los bordes (por experiencia).

Una vez que esté totalmente cocida y dorada -sic- (color oro), retírala del aceite y pásala a un plato con una toalla absorbente para quitarle el exceso que pudiera quedar.

Sirve acompañada de puré de papa, ensalada, frijoles refritos, torta de papa, o lo que se te ocurra.

Espero que te guste, y que lo mejor, la receta la prepares para alguien que ames.

Y así.

En otros países no conocen el Ajonjolí, bueno sí, pero le llaman semillas de sésamo.

Pd. Hay quien prepara la receta con huevo batido como paso previo al empanizado, es decir el huevo es quien adhiere la mezcla, sin embargo, no me gusta en lo personal porque agrega el sabor a huevo, además de que con ese procedimiento eliminan el marinaje con la leche y el ajo, resta mucho sabor a mi parecer, pero como dije antes, prueben y encuentren su receta.

Pd2. Si quieren hacer hamburguesas de pollo, pueden sustituir los bisctecs o filetes de pechuga por medallones de esos que venden ya en el supermercado, los redonditos.

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