De lo distante y lo lejano…


Distante: Aquellos primeros semestres de la carrera.

Lejano: el camino a casa desde que tuve que salir a la ciudad, pasar más de cuatro horas al día en traslados de verdad que es una de las situaciones más absurdas que existen para perder el tiempo. Aun así, en cuanto reviso el costo que implicaría “acercarme más”  y las condiciones en las que tendría que estar, la distancia parece salir barata.

Distante: las que pensé, serían mis mejores amigas por algo más allá de lo que duraría la carrera. Y ahora simplemente parecemos extraños. Ni hablar así es la vida.

Lejano: cada momento feliz que tenemos que esperar para estar con esas personitas que se convierten en tu inyección de adrenalina.

Distante: el pasado que te da la oportunidad de analizar lo que has sido capaz de hacer por un fin superior.

Lejano: ese futuro en que pueda desprenderme de los fantasmas que dejan esas personas que desaparecen de tu vida. Son como esas POs que no se cierran y que debes seguir provisionando, hasta que alguien te emita una carta de no adeudo.

En fin, distante y lejano afortunadamente son términos muy relativos, y al final del día esa es su mejor característica.

Bytes.

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