Final de temporada.


Zaz culebra!!

Pues, como dicen, todo lo bueno tiene un final, aunque yo diría, TODO (bueno o malo) tiene un final.

Y éste es el final de una temporada que… no sé si duró mucho o poco, o quizá sólo lo suficiente. Pero éste no es un final como el de las novelas de televisa, en las que desde que inicia la novela sabes como va a terminar, no, éste es un final como el de Being Erica, en el que sientes que se te fue un poco de ti.

Las cosas para mi, terminaron según mis expectativas, (ya saben, Dios me quiere y me lo demuestra. O como dice Juan Carlos Lozano (Morbo): “Sigo protegido por la suerte que tan bien hago funcionar”).

Desgraciadamente no fue así para un par de personas que de verdad aprendí a estimar.

Quien me conoce, sabe, que no soy de los que tienen un millón de amigos, pero que cuando encuentro (o me encuentra) uno trato de ser exactamente eso, un amigo. Un amigo no de esos que te dicen que todo irá bien, sino de los que te están para lo que sea necesario, incluso para decirte lo que no deseas escuchar.

Más que a juzgar, he aprendido a entender las circunstancias por las cuales una persona podría tomar tal o cual decisión, sin embargo, no las justifico, creo que no hay justificación para la falta de honestidad entre personas que dicen apreciarse.

Me quedo con un sabor de boca agridulce, por un lado, aunque por un momento dudé de mi instinto para leer a las personas (y sus relaciones en un grupo determinado, -que no equipo-) debido a que todo parecía ir “sin broncas” y “viento en popa” como diría Luis Eric, al final, resulta que ese instinto me decía lo correcto. Uno debe ser profesional no sólo en la vida laboral, sino en la vida personal, dando su justo valor a las personas, esas personas que para bien o para mal, tienen sentimientos y conciencia para distinguir entre lo bueno y lo malo. De nuevo, entiendo, ahora entiendo, pero de ninguna manera lo justifico.

Así se cierra la temporada, recordándome que las personas recurrimos frecuentemente a la tan polémica “Doble moral” por un lado decimos una cosa, y por el otro terminamos actuando en forma distinta. Creo que ese no es el problema, hasta cierto punto es “de humanos” equivocarse, pero también es cierto que somos los únicos (los humanos) que pueden ceder ante el ambiente, reconocer esas equivocaciones y actuar en consecuencia, somos los únicos capaces de ser empáticos con nuestros semejantes. Aunque siempre habrá un precio que pagar por ello, el miedo, el orgullo, la frustración, si bien no son sensaciones placenteras, son una prueba para medir que tan capaces somos de ser mejores personas compitiendo, no contra otros, sino contra nosotros mismos.

Tanto se quedó en el tintero, tantas sensaciones quedaron en el limbo, tantas cosas por decir, y al final, entiendo, que no me corresponde a mi atacar o defender a nadie, puesto que esa parte “punitiva” la desarrolla perfectamente la conciencia, que en ocasiones hace las veces de Karma.

De verdad deseo que las decisiones que se tomaron, sean en beneficio del bien común de ese proyecto, no todas las comparto, y mi derecho es ese, estar en desacuerdo, pero una vez más, no me corresponde cuestionarlas, es más, creo que nunca me correspondió hacerlo.

Me quedo con los buenos amigos, con la honestidad por más cruda que sea, porque para mi, el encontrar personas que compartan o difieran en mi forma de ver la vida, me hace incrementar mis ciclos de aprendizaje de ésta gran carrera que es la existencia, en donde tan agradable es encontrar hombros para apoyarse, como enemigos dignos con quienes luchar.

Siguiendo el mismo orden de ideas, pero desde el lado opuesto, termino esta temporada muy feliz, por haber encontrado amigos en mis compañeros de trabajo, de quienes pude apreciar sus capacidades y habilidades personales. Ese es el aprendizaje que más agradezco, estar en contacto con esas personas que me dejaron ver un poco del gran potencial que tienen para dar, aún cuando el espacio en el que estén sea un desmadre organizacional.

Las horas de la comida no volverán a ser lo que eran.

Vamos pues, en busca de nuevos horizontes que explorar, nuevas tierras que conquistar, con la fe y la confianza de quien sabe lo que tiene, y sobre todo, se conoce así mismo, sus fortalezas y debilidades.

Así termina est temporada, y que mejor que cerrarla con el trailer con los adelantos para la próxima.

Un jugador que hace un gran equipo es más valioso que un gran jugador.

Perdiéndose en el grupo por el bien del grupo, eso es trabajo de equipo.

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