Había una vez, un remate de libros…


Hoy fui al sexto remate de libros, que organiza la Secretaría de Cultura del DF, y que se realiza año con año en el vestíbulo del Auditorio Nacional, y éstas son mis impresiones:

Primero que nada, creo que no volveré a ir en los próximos años, hay DE TODO, antes de seguir les recomiendo que lean este artículo de hace unos años en el universal, en donde se explica el por qué de la destrucción de libros para eludir la tributación por activos. http://www.eluniversal.com.mx/cultura/53283.html

Dicho lo anterior continuo.

La verdad es que nunca había asistido a este “bazar” de libros, en donde como mencioné en un principio, hay de todo, desde libros de texto, literatura, de idiomas y bueno, todo lo que a uno se le pueda ocurrir, sin embargo; creo que las expectativas con las que uno asiste –o al menos en mi caso- es encontrar libros “conocidos” que por alguna u otra razón no se hayan vendido tanto y aún queden ejemplares disponibles a buen precio y en buenas condiciones, efectivamente, los hay, son una muy pequeña minoría, y su precio no es tan “atractivo” como parece.

Lo que ocupa la mayoría de los stands, son libros que ya han pasado por una infinidad de filtros de compra en las librerías, desde promociones, descuentos, regalos y demás, (todo lo que hace una editorial para que el libro salga a como de lugar), por lo que pude apreciar es que la mayoría de los libros que se encuentran en el remate, son libros de nichos muy particulares, cerrados y que no se desplazarán aún cuando se rematen.

Me explico, me encontré con muchos libros de superación personal, de arquitectura, de historia, de arte, “de texto”, con precios que de verdad eran de o_O.

Por ejemplo; libros de superación personal, con un precio de unos 30 a 50 pesos; el problema es que en nuestro país, este.. ¿genero? produce muchos libros de muchos autores, que tienen un ciclo de vida muy corto, por lo que en mi opinión, se acumulan un gran numero de ejemplares de cada libro, claro, cuando salen al mercado, venden bastantes, (y por eso se hacen tantos) pero al cabo de un rato, sale otro, y sigue el mismo camino.

En el caso de los libros de arquitectura y los que podría describir como “lifestyle”, es distinto, son libros con un gran costo de elaboración, desde el trabajo del fotógrafo, del editor, del impresor, del distribuidor y del exhibidor, que al final de la cadena resultan en libros muy bonitos, pero también muy caros, que sólo un nicho de mercado puede consumir, en este caso, me imagino Clase media alta y alta, que visita puntos de venta “más exclusivos” (lo que hace que sean menos) y su ciclo de vida, aunque no es tan corto (bueno, eso también depende de las tendencias y contenidos) permite que estos libros conserven su valor y tarden mucho tiempo en depreciarse, así, llegan al remate de libros en precios por arriba de los 400 a 1000 pesos, ¿Quién va a un remate de libros para gastarse 1000 pesos en un solo libro? pues como 4 o 5, el problema “de mercado” persiste.

Con los libros de historia, pasa algo similar, todo lo que implica producir –sic- un libro de ese calibre, le va acotando el mercado, (y como en teoría, no es rentable producirlos con un tiraje bajo) pues hay por doquier en “el remate”. Y si ya de por si es difícil desembolsar por uno bueno, imagínense la rabia de que haya malos elementos solamente, porque “los buenos” si se vendieron en librería.

En el caso de los libros de texto, (académicos, o especializados) es un tanto similar, sólo que, estos conservan su valor por la funcionalidad que tienen, haciendo que tengan un ciclo de vida muy largo, así que no hay tantas “oportunidades” pero definitivamente son una excelente inversión.

Así pues, la experiencia no me fue tan agradable después de todo, mucho libros a los que yo llamo “libros basura” (libros de carpintería, de thai chi, de cocina, de religión, entre otros temas, que además los escribe cualquier hijo de vecina, y que no se manejan con precios atractivos), seguramente en su primera edición hubo más de donde escoger, y estoy seguro de que hubo más “oportunidades” de encontrar joyas, pero lo que vi hoy, me lleva a pensar que las editoriales ya le han tomado la medida a éste evento y a sus asistentes, transfiriendo el costo de SUS MALAS DECISIONES de editar cualquier porquería que “suene prometedora” y no dejar EL PODER DE DECIDIR en manos de los lectores, en mi muy particular opinión, creo que al final, éstas decisiones unilaterales (como en el caso de la industria musical) sólo llevan a que TODOS paguemos PRECIOS ALTOS para subsidiar la mediocridad de una mayoría.

De hecho, en la oficina, (CTIN) un compañero (Eric) se encuentra desarrollando una idea de negocio que involucra la impresión bajo demanda de libros de autores amateurs, pero agregándole el toque social que para mi gusto es Indispensable. (Hagan de cuenta un Jamendo, pero de libros) :P.

Todo esto no es para decirles que no vayan al remate, al contrario, CORRAN, hay muy buenas cosas que podrán encontrar (y si tienen niños pequeños, hay N cantidad de material que podrán encontrar para ellos a precios razonables) verán que les irá mejor que a mi.

De cualquier forma, me traje unos cuantos libros, como dos de los tres tomos de “La materia oscura” de Philip Pullman (La brújula dorada), un libro de Editorial Siglo XXI acerca del postmodernismo, un libro de marketing, uno de auditoria administrativa de Fernández Arena, otro de Administración de Empresas Turísticas (que me costó 5 pesitos) y ya, mi hermana también se trajo su dotación de libros asiáticos (¬¬).

Recomendaciones: vayan temprano, lleven dinero, no compren todo lo que vean, y juzguen ustedes mismos.

  1. Finalmente, creo que este evento ayuda a difundir la lectura, aunque tenga mucha paja encima.
  2. Creo que prefiero ir un día con calma a una “librería de viejo” donde podría encontrar más variedad y mejores precios (Sin duda).
  3. Sí sólo andan tras un libro en particular, busquen bien en las librerías, quizá valga la pena que paguen el precio (costo beneficio de andar cazando el mejor precio, pero gastando tiempo, dinero y esfuerzo).
  4. Piensen en adquirir un e-reader, filias y fobias aparte, estoy pensando seriamente en comprarme uno, y decirle adiós a todo este viacrucis de encontrar buenas ofertas de contenido (otra vez, costo beneficio).
  5. Si buscan un libro en particular (agotado o pasado) traten de cotizar el precio, la desventaja de ir al remate de libros, es que no puedes comparar entre distintos oferentes, y conociendo a los empresarios mexicanos, son capaces de atorarte, sólo porque es un “outlet” no te dejes llevar por “el concepto”.

Ya me extendí, creo que se me quedan ideas en el tintero, pero es momento de dejarle hasta aquí.

Bytes.

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Un comentario sobre “Había una vez, un remate de libros…

  1. Te dejo mi opinión aquí:

    Tengo como 3 o 4 años frecuentando el mentado remate. Es verdad que en las primeras encontré buenos libros, principalmente busco técnicos, por el costo que tienen regularmente, aunque también me traigo una que otra curiosidad que encuentro.

    Hay mucho “folleto” esotérico, de superación personal, etc. No me detengo mucho a ver que encuentro en esos stands. Cuando encuentro un libro que me interesa, mas o menos conocido, cuesta casi lo mismo que en una librería. De remate no tiene nada.

    Aun así es buena oportunidad, si vas el primer día y temprano, es casi seguro que encuentras algo valioso.

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